“Dame un nuevo corazón” (Ez 36, 26)
En el camino o itinerario cuaresmal, nosotros como creyentes de Dios, estamos en ese proceso de conversión, de cambio, de profundo encuentro con Dios en la experiencia de la oración. Queremos un nuevo corazón, una profunda renovación espiritual que parte de un proceso de transformación del propio corazón. Por eso en este artículo volvemos sobre la experiencia del perdón del corazón, la renovación espiritual y el nuevo corazón que el Señor da a todos nosotros.
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El perdón del corazón
El perdón inspira fuertes respuestas de amor; por eso es capaz de acoger a los pecadores y a los débiles, haciéndose presente en sus vidas con una palabra o una acción de misericordia (Mt 19, 13-15; Lc 7, 37-50; Lc 15,1-2). La experiencia del perdón es fundamentalmente una experiencia de acogida, de sanación y de restauración del corazón.
Tal como en el pasaje de Lucas 7, 36-50 con la mujer que unge los pies de Jesús, el perdón es ternura, es lo que permite tener un nuevo ambiente de amor. No es el gesto solamente, es el volcarse a dar amor y dejarse amar con la unción del perfume que permite dar y recibir amor. En Mateo 19, 13-15 nos recuerda que el Reino pertenece a quienes se acercan con la disponibilidad, apertura y sencillez de un niño. Y en san Lucas 15, 1-2, vemos que la experiencia del perdón se define por “comer con los pecadores”, haciendo de la inclusión su manera de amar, aceptar y ser solidario con ellos.
El verdadero perdón
El perdón inspira fuertes respuestas de amor; por eso es capaz de acoger a los pecadores y a los débiles, haciéndose presente en sus vidas con una palabra o una acción de misericordia (Mt 19, 13-15; Lc 7, 37-50; Lc 15,1-2).
Toda oveja lleva en sí una característica muy evangélica: la apertura a todos y el amor misericordioso por todos, como Jesús. Este es nuestro ADN, nuestra identidad. La misericordia forma parte de nuestros “genes” como cristianos: está en nuestra sangre y respira en cada poro de nuestro ser el amor misericordioso de Jesús hacia toda la humanidad, sobre todo con los más necesitados.
Un corazón, según su voluntad
“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios” (Ez 36, 26-28).
Un corazón humilde
“El Señor está en camino con nosotros para ablandar nuestro corazón y solo con un corazón humilde como el de María podemos acercarnos a Dios…El Señor está en camino con su pueblo. Y ¿por qué caminaba con su pueblo, con tanta ternura? Para ablandar nuestro corazón. Explícitamente Él lo dice: “Yo haré de tu corazón de piedra un corazón de carne” (Ez 36, 26). Ablandar nuestro corazón para recibir esa promesa que había hecho en el paraíso. Para un hombre ha entrado el pecado, para otro viene la salvación. Y este camino tan largo nos ayudó a otros nosotros a tener un corazón más humano, más cercano a Dios, no tan soberbio, no tan suficiente” (S.S. Francisco, Homilía de 25 de marzo de 2014, en Santa Marta).
El corazón de carne
El corazón de piedra al corazón de carne, se enmarca en la promesa de restauración para el pueblo, donde Dios perdona, limpia de la idolatría y capacita al creyente para vivir una nueva vida, es una metáfora que representa el cambio de un corazón obstinado, insensible y desobediente (“piedra”) a uno tierno, sensible a Dios y obediente (“carne”) mediante la gracia y el Espíritu Santo.
Es un acto exclusivo de la gracia de Dios (“Yo haré”, “Yo quitaré”, “Yo daré”). El ser humano no puede ablandar su propio corazón; requiere una “cirugía espiritual” donde Dios reemplaza el órgano defectuoso por uno nuevo. Esto se conecta teológicamente con el concepto del Nuevo Pacto o Nueva alianza, donde la ley ya no se escribe en tablas de piedra, sino en el espíritu de las personas o en el corazón de cada uno.
El significado del corazón nuevo es ser transformado por Dios desde dentro, teniendo nuevas actitudes, deseos y propósito, guiados por el Espíritu Santo. Si hay orgullo, falta de perdón, enojo frecuente, crítica, chisme, orgullo, o falta de amor verdadero, necesitas rendir tu corazón a Dios. El inicio es inmediato al recibir a Cristo, pero la transformación total es un proceso de obediencia diaria y la comunión en la Alianza Nueva de Jesús que se da en la Eucaristía.
Algunas preguntas en este tiempo especial de cuaresma: ¿Cómo vivo mi conversión? ¿Qué renuncias debo hacer para vivir este tiempo de conversión?
Por Wilson Javier Sossa López. Sacerdote eudista del Minuto de Dios
