Los obispos de Estados Unidos expresaron su preocupación por la apertura de ocho ‘megacentros’ de detención de inmigrantes, cada uno con capacidad de albergar a entre 7,000 y 10,000 personas, por lo que instaron a la administración de Donald Trump y al Congreso a buscar “un enfoque más justo para la aplicación de la ley de la inmigración que realmente respete la dignidad humana, la santidad de las familias y la libertad religiosa”.
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En un comunicado publicado en el sitio en internet de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés), se explicó: “los detalles recientemente publicados muestran cómo la Administración planea duplicar la capacidad federal de detención de inmigrantes, gastando aproximadamente 38.3 mil millones de dólares del proyecto de ley de reconciliación del año pasado para implementar un nuevo modelo de detención para finales del año fiscal 2026″.
En ese sentido, explicaron los obispos, “esto equivale a casi cincuenta veces el presupuesto anual para todo el sistema judicial de inmigración y casi cinco veces la financiación proporcionada este año para operar el sistema penitenciario federal. El plan implica en parte la apertura de ocho ‘megacentros’. Aparte de los campos de internamiento utilizados para encarcelar a los japoneses estadounidenses en la década de 1940, tales instalaciones no tienen precedentes en la historia estadounidense”.
“Falta de acceso a la atención pastoral para los detenidos”
A ese respecto, el obispo Brendan J. Cahill, presidente del Comité de Migración de la USCCB, manifestó que “estos planes son profundamente preocupantes. El gobierno federal no tiene un historial positivo cuando se trata de detener a un gran número de personas, especialmente familias, y la escala propuesta de estas instalaciones es difícil de comprender. La industria penitenciaria privada es la que más se gana de esta sobrecarga de la detención de inmigrantes”.
Recordó que “en noviembre pasado, mis hermanos obispos y yo nos opusimos inequívocamente a la deportación masiva indiscriminada de personas y planteamos preocupaciones sobre las condiciones existentes en los centros de detención. Destacamos específicamente la falta de acceso a la atención pastoral para los detenidos. En muchas ocasiones, también nos hemos opuesto a la expansión de la detención familiar, reconociendo sus impactos perjudiciales en los niños en particular”.
Destacó que “la idea de mantener a miles de familias en ‘almacenes masivos’ debería desafiar la conciencia de todos los estadounidenses. Cualquiera que sea su estatus migratorio, estos son seres humanos creados a imagen y semejanza de Dios, y este es un punto de inflexión moral para nuestro país. Nosotros imploramos a la Administración y al Congreso que lideren con la razón correcta, abandonen este mal uso de los fondos de los contribuyentes y, en su lugar, que busquen un enfoque más justo para la aplicación de la ley de la inmigración“.
