La Iglesia ha levantado la excomunión a dos de las ex clarisas del convento de Belorado que desertaron de la comunidad cismática meses. Así se ha notificado esta mañana a los feligreses de la parroquia Santa María la Mayor y San Pedro Apóstol de la localidad burgalesa, según ha podido confirmar ‘Vida Nueva’.
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Las dos ex religiosas, sor Paz y sor Adriana, firmaron el manifiesto rupturista en mayo de 2024, pero posteriormente abandonaron el convento por la deriva que adoptaron las que eran sus hermanas de comunidad.
Desavenencias varias
Sor Paz era la vicaria de la comunidad y decidió marcharse de Belorado en agoto de 2024 por desavenencias con la ex abadesa, sor Isabel de la Trinidad. Ya en aquel momento, desde el Arzobispado de Burgos tendían su mano a la ex monja para que “volviera a casa”. Sor Adriana decidió abandonar la ecuación cismática en octubre de ese mismo años. El propio responsable de comunicación de Belorado, Francisco Canals, admitió en ese momento que “al final esto es un Gran Hermano en el que la presión mediática y de los familiares puede con ellas”.
Esta vuelta al rebaño de la Iglesia católica se habría producido después de que ambas mujeres hubieran iniciado de forma voluntaria un proceso de acompañamiento. Entre los pasos dados que exige Roma para acabar con la excomunión se encuentra el arrepentimiento sincero del pecado cometido con el correspondiente propósito de enmienda, además de participar en el sacramento de la reconciliación.
En el caso de las ex monjas de Belorado, no debería haber sido necesaria la intervención de la Santa Sede por el delito de cisma no requiere de su intervención, sino solo bastaría el visto bueno del arzobispo de Burgos, Mario Iceta, para la vuelta a la comunión.
Situación extrema
La decisión de Teresa Roca y Adriana Gil, nombres civiles de sor Paz y sor Adriana, llegan en un momento especialmente delicado para el grupo cismático liderado por la ex abadesa, sor Isabel de la Trinidad.
Al desahucio programado para el 12 de marzo a la vuelta de la esquina, la investigación abierta por supuestos malos tratos a las clarisas ancianas o los procesos acumulados por otras causas como la presunta venta ilegal de lingotes de oro, se une la progresiva disminución de su equipo. El pasado enero, la cocinera de la comunidad, sor Myryam, abandonaba el monasterio y esta misma semana se presentaba ante los medios, ya sin hábito, para reabrir el restaurante que las ex monjas pusieron en marcha en la localidad asturiana de Arriondas hace poco menos de un año y que se vieron obligadas a cerrar en Navidad.
En total, hoy por hoy, el grupo cismático lo forman siete mujeres, de las quince que habitaban el monasterio de Belorado justo antes de iniciar esta desventura.
