León XIV pide a los Legionarios de Cristo evitar “toda forma de control que no respete la dignidad y la libertad de las personas”

El Papa recibe al capítulo general de la congregación y les insta a no seguir “intereses particulares” y les invita a no “temer la pluralidad, sino acogerla y discernirla”

El papa León XIV, con los Legionarios de Cristo

El papa León XIV ha recibido esta mañana, en la Sala del Consistorio, a los participantes en el capítulo general de los Legionarios de Cristo tras la elección del mexicano Carlos Alberto Gutiérrez López como nuevo director general. Precisamente este obsequió el Pontífice con una imagen de la Virgen de los Dolores, patrona de la congregación.



Casi al inicio de sus palabras, Robert Francis Prevost ha señalado que “la diversidad de formas, estilos y acentos en la vivencia del carisma recibido no debilita la unidad, sino que la enriquece”. Por eso, les ha animado a vivir su misión con “fidelidad creativa”.

Por esta razón, “no se debe temer la pluralidad, sino acogerla y discernirla, y permitir que se exprese para responder con mayor transparencia y fidelidad a la llamada de Dios”. “Al igual que en una familia cada miembro posee su propia identidad y misión, también entre ustedes la pluralidad de dones manifiesta la fecundidad del Espíritu y fortalece la misión común”, ha añadido.

Para el Papa, este capítulo es “la ocasión para que ustedes se reconozcan herederos de un carisma que, a través de diversos caminos y expresiones históricas —a veces dolorosas y no exentas de crisis— ha dado origen a la congregación, unida por una misma raíz espiritual y por una pasión apostólica común”.

Así, este camino constituye una “aportación valiosa” para la familia del Regnum Christi: “Recuerden, por tanto, que no son dueños del carisma, sino sus custodios y servidores”.

El papa León XIV, con el cardenal Fernando Vérgez, LC

El papa León XIV, con el cardenal Fernando Vérgez, LC

“La autoridad es servicio, no dominio”

En su discurso, refiriéndose a uno de los ejes de discernimiento -el ejercicio del gobierno y la autoridad en el instituto-, el Pontífice les ha recordado que “la autoridad, en la vida religiosa, no se entiende como dominio, sino como servicio espiritual y fraterno a quienes comparten la misma vocación”.

Y ha continuado: “La autoridad en la vida religiosa está también al servicio de la animación de la vida común, centrándola en Cristo y orientándola hacia la plenitud de la vida en Él, evitando toda forma de control que no respete la dignidad y la libertad de las personas”. En este sentido, les ha resaltado que la autoridad debe estar marcada por el “arte del acompañamiento”.

Casi al término de su alocución, León XIV los ha animado a mirar al futuro con esperanza, porque “el Señor sigue llamando y enviando; sanando y purificando”.

Por otro lado, les ha exhortado a “seguir viviendo en actitud de oración, humildad y libertad interior”. “No sigan intereses particulares o regionales, ni busquen meras soluciones organizativas, sino ante todo la voluntad de Dios para su familia religiosa y para la misión que la Iglesia les ha confiado”, ha subrayado llamándoles también a vivir la sinodalidad y la comunión.

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