El lunes 2 de febrero de 2026, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X anunció, a través de sus líderes, la celebración de unas ordenaciones episcopales el 1 de julio de 2026. Aún se desconoce el lugar y los nombres de los sacerdotes, pero la Fraternidad no ha ocultado su carácter ilícito, es decir, su estatus no autorizado por la Santa Sede. Las relaciones entre el Vaticano y la Fraternidad siempre han sido complicadas, pero este no es simplemente un episodio de una historia turbulenta. Es un momento decisivo.
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Este es un momento decisivo, sobre todo para la Fraternidad San Pío X, que reivindica una mayor fidelidad a la tradición de la Iglesia que el propio Papa. En este punto, Roma presenta un argumento crucial: no se puede ser obispo en soledad. Jesús instituyó un colegio, los Doce, en torno a sí mismo, al que todo obispo del mundo está vinculado por la sucesión ininterrumpida de la imposición de manos de obispo a obispo. Los prelados de la Fraternidad no pueden ser pastores sin una conexión auténtica, y no meramente histórica, con el colegio actual de otros obispos, y en particular con el sucesor de Pedro, el Papa.
Este es también un momento decisivo para el Papa y sus colaboradores en la Curia, quienes se encuentran atrapados en esta crisis contra su voluntad. En nombre de la Tradición inmutable de la Iglesia, no pueden permitir que una comunidad y una ideología que desafían las enseñanzas del Concilio Vaticano II florezcan sin restricciones. Los lefebvrianos no rechazan el Concilio en su totalidad, pero ejercen un derecho de exclusión que les permite desestimar cuestiones como la libertad de conciencia, el lugar de otras religiones y denominaciones en el plan de salvación y la naturaleza de la Iglesia, por mencionar solo los puntos más graves.
Un camino diferente
Pero, en nombre de la escucha del significado de la fe, tal como lo expresan los fieles, y de la lógica de la sinodalidad, que exige caminar juntos a pesar de las diferencias, el papa León XIV no puede simplemente desestimar lo que se vive como auténticamente cristiano dentro de la Fraternidad, que pretende constituir una realidad distinta dentro de la Iglesia católica.
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