Los obispos de Cataluña ayudarán a la Generalitat a incrementar el parque de vivienda social. La Conferencia Episcopal Tarraconense y el president Salvador Illa han firmado esta mañana en el Palau el acuerdo de cesión de inmuebles cuyo texto estaba listo hace semanas, pero su presentación se frenó a causa de la hospitalización del socialista el 17 de enero a causa de una osteomielitis púbica.
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Con la firma de este protocolo -cuya duración inicial es de cuatro años, susceptible de prórroga por acuerdo mutuo de las partes- se busca paliar el drama habitacional de Cataluña, al que no son ajenas las otras grandes urbes de nuestro país.
Según recoge el texto, se estudiará la creación de vivienda social con bienes de titularidad de la Iglesia católica, proponiendo los cambios normativos que la hagan viable y sin alterar el título de propiedad.
La vivienda, factor de exclusión
“La falta de vivienda es uno de los problemas de primer orden de nuestra sociedad atalana, donde casi el 25% de la población tiene algún problema de exclusión social en el ámbito de la vivienda”, ha afirmado el arzobispo de Tarragona y presidente de los obispos catalanes, Joan Planellas, en representación de las diez diócesis del territorio y de las comunidades religiosas pertenecientes a la Unió de Religiosos de Catalunya (URC).
Por eso, “ante determinados bienes que tiene la Iglesia, que a veces quedan paralizados por falta de financiación o por el tipo de suelo o sus usos que dificultan poder construir cualquier tipo de vivienda, se cede este uso a la Generalitat para que, mediante sus diversos departamentos, pueda establecer las condiciones idóneas para la construcción de viviendas sociales”, ha agregado.
“Con todo este asunto —continúa—, se entiende que habrá posteriormente todo un trabajo de campo particularizado en cada uno de los bienes para determinar sus posibilidades concretas. Entonces, se establecerán, en relación con cada bien, los años de cesión de uso y las viviendas concretas que se pueden construir en él”.
“La Iglesia, desde hace muchísimos años, ha procurado paliar las indigencias sociales de la población. Recordemos, en este sentido, el ingente trabajo de instituciones como Cáritas, el Centro Catalán de Solidaridad, Justicia y Paz, Manos Unidas y otros organismos de pastoral social vinculados a la Iglesia, que han trabajado en los diversos ámbitos de la exclusión social”, ha subrayado Planellas.
Salvador Illa con los obispos Daniel Palau y Joan Planellas
Mesa de trabajo
Para alcanzar el objetivo se creará una mesa de trabajo, integrada por cinco miembros designados por la Conferencia Episcopal Tarraconense y cinco miembros designados por la Generalitat de Catalunya, entre los que habrá cuatro miembros designados por el Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecològica (dos del ámbito de la vivienda y dos del ámbito de urbanismo) y un miembro designado por el Departament de Justicia i Qualitat Democràtica (ámbito de asuntos religiosos) de la Generalitat de Catalunya.
Esta mesa de trabajo se reunirá inicialmente una vez por semestre y tratará de promover e impulsar la firma de convenios de colaboración entre las administraciones públicas y las diócesis y archidiócesis titulares de los bienes eclesiásticos para la creación de nueva vivienda social.
Al mismo tiempo, este grupo velará por que los proyectos resultantes se destinen a colectivos en situación de vulnerabilidad, con criterios de transparencia y equidad.
Paralelamente, se creará una Comisión de Seguimiento de este protocolo integrada por tres miembros designados por la Conferencia Episcopal Tarraconense y por tres representantes de la Generalitat. Esta Comisión se reunirá al menos una vez al año para examinar los resultados de la colaboración realizada.