El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, continúa encontrando su principal base de apoyo entre los cristianos evangélicos blancos. Sin embargo, incluso entre ellos empiezan a aparecer signos de desgaste. Así lo refleja una nueva encuesta publicada por el Pew Research Center, que constata un descenso generalizado de la aprobación del mandatario entre prácticamente todos los colectivos religiosos del país.
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Según el sondeo, el 69% de los evangélicos blancos valora positivamente la gestión de Trump al frente de la Casa Blanca, una cifra muy superior al promedio nacional, que se sitúa en el 37%. Este grupo, caracterizado por una lectura literal de la Biblia, posiciones morales conservadoras y un fuerte impulso misionero, sigue siendo el bastión electoral más sólido del presidente.
Tras ellos aparecen los católicos blancos, con un 52% de aprobación, y los protestantes blancos, con un 46%. Muy por debajo quedan otros sectores religiosos: solo el 24% de las personas sin afiliación religiosa respalda al mandatario, mientras que entre los católicos hispanos el apoyo cae al 23% y entre los católicos negros apenas alcanza el 12%.
Trump, bautizado de niño en la Iglesia Presbiteriana, se definió en 2020 como un “cristiano aconfesional”. Desde entonces, ha recurrido en diversas ocasiones al lenguaje religioso en su discurso público. En octubre llegó a amenazar a Nigeria con una intervención militar “con toda su fuerza” al considerar que los cristianos estaban siendo “masacrados” por grupos islamistas. Y en diciembre publicó, casi sin repercusión mediática, un mensaje por la festividad de la Inmaculada Concepción en el que ponía a Estados Unidos bajo la protección de la Madre de Dios.
Se resquebraja la confianza ética
Más allá del respaldo político, el informe de Pew subraya, sin embargo, que la percepción sobre la conducta ética del presidente se está deteriorando. La aprobación moral de Trump ha descendido de forma notable en el último año, incluso entre sus seguidores más fieles.
Y es que, a finales de enero de 2026, solo el 40% de los evangélicos blancos afirmaba que Trump actúa éticamente en el ejercicio del cargo. En febrero de 2025, ese porcentaje era del 55%, lo que confirma una caída pronunciada en apenas doce meses.
Entre los católicos blancos, el 34% considera que el presidente se comporta de manera ética, mientras que entre los protestantes blancos esta cifra baja al 26%. En el extremo opuesto se sitúan los protestantes negros, con apenas un 7%, un dato que permanece prácticamente inalterado.
La erosión de la confianza también se extiende a sus planes políticos. Trump ha experimentado las mayores pérdidas de respaldo entre los protestantes blancos y entre quienes no profesan ninguna religión. En ambos grupos, el apoyo a su denominada Agenda 2025 se redujo en 13 puntos porcentuales.
El estudio confirma así una tendencia clara: aunque Donald Trump conserva un núcleo duro de apoyo entre los evangélicos blancos y buena parte del electorado cristiano conservador, su liderazgo muestra fisuras crecientes. La caída de la confianza ética y el descenso del respaldo a sus políticas evidencian un desgaste que atraviesa transversalmente el mapa religioso estadounidense. Un desgaste que, a juicio de los analistas, podría tener consecuencias relevantes de cara al futuro político del país, especialmente si la brecha entre fe, ética y poder continúa ampliándose.