El sacerdote Salvador Valera Parra, conocido popularmente como el ‘Cura Valera’ ya es beato. Así lo ha declarado el papa León XIV y proclamado el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, como representante papal en el rito celebrado en la población almeriense de Huércal-Overa. En la celebración ha estado presente el colaborador de ‘Vida Nueva’ Alberto Royo Mejía, promotor de la fe del Dicasterio, gran conocedor de la fama de santidad del Cura Valera, a quien conoció espiritualmente al predicar el triduo en honor a la Virgen del Río (Virgen del Cuadro) en el mismo lugar de la beatificación.
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Amplia celebración
Además del obispo de Almería, Antonio Gómez Cantero, han acudido a la celebración el arzobispo de Granada, José María Gil Tamayo; y los obispos de Cartagena, José Manuel Lorca Planes; Guadix, Francisco J. Orozco Mengíbar; Getafe, Ginés García Beltrán, Córdoba, Jesús Fernández González y Jaén, Sebastián Chico Martínez; o el emérito de Granada, Francisco Javier Martínez Fernández. A estos prelados se han unido cerca de 150 sacerdotes y diáconos, junto con 120 seminaristas de las diócesis de Almería, Cartagena, Granada y Getafe.
El Espacio de Usos Múltiples ha acogido este evento junto al pabellón deportivo de la localidad. Además se ha contado con la Orquesta y Coro de la Catedral de Córdoba. El cuadro oficial es del artista huercalense Diego Bonillo y la arqueta de las reliquias del escultor Rafael Molina Comino. Juntos para celebrar, como señalan desde la postulación, que “la santidad es posible en lo cotidiano, en el ministerio vivido con humildad, caridad y fidelidad radical al Evangelio”.
Ante más de 5.000 fieles congregados, el prefecto dio lectura a la Carta Apostólica que inscribe al venerable en el libro de los beatos y en su homilía puso en valor cómo el sacerdote salió al rescate de “los necesitados de todo”. “Fue un Evangelio viviente”, remarcó.
Perfume de Cristo
Parafraseando al papa Francisco, destacó que el nuevo beato fue compartiendo “el perfume de Cristo” desde su fidelidad, mansedumbre y alegría. Con el Cura Valera como eje, invitó a los sacerdotes presentes a imitar a Jesús Buen Pastor que da la vida por sus ovejas. “Estar cerca de ellas, aliviar su sufrimiento”, fueron los valores que destacó como referentes para los presbíteros, junto a la “entrega silenciosa”.
Durante la acción de gracias, el obispo de Almería, Antonio Gómez Cantero, presentó al nuevo beato como un “Cura de Ars español”, destacando su perfil de pastor austero, entregado a los pobres y modelo para el clero. Gómez Cantero subrayó que “el Señor nos ha regalado un modelo de entrega para todos los sacerdotes y seminaristas”.
La beatificación ha servido también para escenificar la unión entre las diócesis de Almería y Cartagena, calificadas durante los actos como “diócesis hermanas”. El presbiterio ha estado presidido por dos tallas de gran valor simbólico: el Santísimo Cristo de la Agonía, traído desde la Basílica de la Caridad de Cartagena “recordando los años que el beato ejerció en Alhama de Murcia y la parroquia de Santa María de Gracia”, y la Virgen del Río, patrona local cuya devoción impulsó el propio sacerdote en el siglo XIX.