León XIV a la Rota Romana: “Cuando se ofende la justicia, también se pone en peligro la paz”

El Papa ha pedido a los jueces que eviten tanto la “compasión equivocada” que relativiza la verdad como una justicia fría que olvida la misericordia

León XIV rota romana

El papa León XIV ha inaugurado este lunes el Año Judicial del Tribunal Apostólico de la Rota Romana con un discurso centrado en la relación entre la verdad de la justicia y la virtud de la caridad. En su primer encuentro con los auditores del tribunal, celebrado en la Sala Clementina, el Pontífice ha subrayado que ambas realidades “no son valores que deban equilibrarse de forma pragmática”, sino que están “intrínsecamente unidas” y encuentran su armonía “en el misterio mismo de Dios, que es Amor y Verdad”.



El Papa ha comenzado agradeciendo la labor de los jueces eclesiásticos, a quienes ha definido como partícipes de “un valioso servicio a la función judicial universal que incumbe al Sucesor de Pedro”. Citando la expresión paulina Veritatem facientes in caritate (Ef 4,15), ha señalado que esta fórmula “puede aplicarse a su misión diaria en la administración de justicia”.

Verdad sin relativismos

León XIV ha advertido de una tensión recurrente en el ejercicio de la justicia canónica: la que se da entre la búsqueda de la verdad objetiva y las exigencias de la caridad. En este contexto, ha alertado contra dos riesgos opuestos. Por un lado, “una identificación excesiva con las experiencias, a menudo problemáticas, de los fieles”, que puede conducir a “una peligrosa relativización de la verdad”. Por otro, “una afirmación fría y distante de la verdad” que no tenga en cuenta “todo lo que exige el amor a las personas”.

“Una compasión equivocada, incluso si parece motivada por el celo pastoral, corre el riesgo de oscurecer la necesaria dimensión de la búsqueda de la verdad propia del oficio judicial”, ha señalado el Papa, refiriéndose de modo explícito a los procesos de nulidad matrimonial, aunque ha aclarado que este peligro puede afectar “a cualquier tipo de procedimiento”.

Al mismo tiempo, ha recordado que la verdad no puede proclamarse sin caridad: “Omitir las preocupaciones que dictan el respeto y la misericordia, que deben estar presentes en todas las fases de un proceso, empobrece gravemente la justicia”.

“Hacer la verdad en el amor”

Apoyándose de nuevo en san Pablo, el Pontífice ha insistido en que no basta con adherirse a una verdad abstracta. Veritatem facientes in caritate, ha explicado, significa “hacer la verdad”, una verdad que “debe iluminar todas nuestras acciones” y que solo se comprende plenamente “en el amor, que es el gran motor que conduce a la verdadera justicia”.

En este punto, ha citado también a Benedicto XVI y su encíclica Caritas in veritate, recordando que “la verdad debe buscarse, encontrarse y expresarse en la ‘economía’ de la caridad, pero la caridad, a su vez, debe ser comprendida, validada y practicada a la luz de la verdad”.

Desde esta perspectiva, el Papa ha situado toda la actividad jurídica eclesial bajo el horizonte de la salus animarum: “La salvación de las almas como ley suprema de la Iglesia”. Por ello, ha afirmado con claridad que “su servicio a la verdad de la justicia es una contribución de amor a la salvación de las almas”.

El bien integral de las personas

León XIV ha subrayado que todos los actores de un proceso canónico —jueces, defensores del vínculo, promotores de justicia, abogados— deben estar movidos por “el deseo activo de contribuir a esclarecer la justa sentencia”, con “honestidad intelectual, competencia técnica y recta conciencia”. La búsqueda de la verdad, ha añadido, “no se limita al cumplimiento profesional”, sino que es “expresión directa de una responsabilidad moral”.

En este sentido, ha reclamado que los tribunales eclesiásticos inspiren confianza a los fieles: “Los juicios canónicos deben suscitar la confianza que nace de la seriedad profesional, del trabajo intenso y dedicado, y de una dedicación convencida a lo que puede y debe percibirse como una verdadera vocación”.

Asimismo, el Papa ha recordado que quienes acuden a los tribunales —personas que piden un juicio sobre su matrimonio, acusados en un proceso penal canónico, víctimas de una injusticia o fieles que reclaman un derecho— “tienen derecho al ejercicio adecuado y oportuno de las funciones procesales”, porque se trata de procedimientos que “afectan a las conciencias y a las vidas”.

León XIV con el Tribunal de la Rota

León XIV con el Tribunal de la Rota

Justicia, paz y comunión eclesial

En uno de los pasajes más significativos de su intervención, León XIV ha vinculado explícitamente justicia y paz: “La justicia camina con la paz y existe en constante y dinámica relación con ella. Cuando se ofende la justicia, también se pone en peligro la paz”. Desde esta óptica, ha definido al juez como “un pacificador que contribuye a consolidar la unidad de la Iglesia en Cristo”.

El Pontífice ha rechazado la visión del proceso judicial como un simple choque de intereses contrapuestos y lo ha descrito como “una herramienta indispensable para discernir la verdad y la justicia en un caso”. Por ello, ha defendido el valor de los procedimientos contradictorios y de la investigación preliminar, siempre bajo los principios de imparcialidad, independencia y presunción de validez del matrimonio y de inocencia del acusado.

Custodiar la verdad con rigor

En la parte final de su discurso, el Papa ha exhortado a los jueces de la Rota Romana a vivir su misión como una vocación exigente: “Están llamados a custodiar la verdad con rigor, pero sin rigidez, y a ejercer la caridad sin omisiones”. En ese equilibrio, ha precisado, “debe manifestarse la verdadera sabiduría jurídica cristiana”.

León XIV ha concluido encomendando el trabajo de los tribunales eclesiásticos a la intercesión de la Virgen María, Speculum Iustitiae, “modelo perfecto de verdad en la caridad”, y ha agradecido expresamente el servicio de quienes administran justicia en nombre de la Iglesia.

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