En siete días, 25.000 personas han llenado dos de los recintos multiusos más populares de Madrid en tres macroeventos que se escapan de alguna manera de las propuestas que suelen vincularse a estos espacios: conciertos, deportes, festivales… Aforo completo para unas propuestas con un trasfondo religioso, pero con distinta naturaleza y diferentes convocantes.
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- El 10 de enero el Palacio de Vistalegre acogía un multitudinario concierto de Hakuna, con el respaldo de más de 12.000 seguidores que quería conocer de primera mano su nuevo disco de alabanza: ‘Tú’.
- El 12 de enero, el Movistar Arena congregaba a 6.000 personas que participaban en un encuentro religioso de música, reflexión y adoración al Santísimo bajo el nombre de ‘Llamados‘.
- El 17 de enero, de nuevo Vistalegre escuchaba hablar de Dios en ‘El Despertar’, un encuentro de siete horas que también logró aglutinar a cerca de 7.000 personas, con ampliación de aforo en más de 2.000 respecto a su convocatoria inicial. Sin ser una convocatoria eminentemente religiosa, la cabeza de cartel era Jacques Philippe, que fue el responsable de abrir este maratón con una meditación en la que reivindicaba la necesidad de recuperar el silencio. Philippe es un monje y matemático francés perteneciente a la Comunidad de las Bienaventuranzas, fundada en 1973 dentro de la oleada neocontemplativa posterior al Vaticano II.
Presencia pública
Este trío de actos parece haber inaugurado una inédita forma de presencia cristiana en la vida pública. El hecho religioso irrumpe en espacios seculares. Los templos y los salones de actos eclesiales se dejan a un lado. Y no solo eso. Hasta la fecha se solicitaban estos auditorios para eventos programados e institucionalizados, bien convocados por la Conferencia Episcopal Española, por la CONFER, Escuelas Católicas, por alguna congregación o similar dentro de una visita papal o congreso de índole pastoral, con el aforo repartido previamente para delegados o representantes de cada institución, para un público ‘de casa’.
Sin embargo, ahora el proceder es otro. En este caso dan un paso al frente una asociación de fieles, una parroquia avalada por el método de evangelización Alpha y un colectivo civil no confesional. “Esto nace como un grupo de amigos, es un evento organizado por la sociedad civil, ni por entidades religiosas ni políticas. Simplemente hemos acogido una serie de problemáticas presentes entre los jóvenes y los compartimos abiertamente”, defiende Javier Fernández Contreras, uno de los coordinadores de ‘Itstimetothink’, la entidad que está detrás de ‘El Despertar’. Lo cierto es que, entre los ponentes se encontraban Juan Manuel de Prada, Juan Soto Ivars, Jano García y Ana Iris Simón.
Entre estas preocupaciones que propiciaron esta iniciativa, su organizador subraya la precariedad y la fragmentación social, pero añade un elemento más: “La sociedad está rota, no solo por la polaridad, sino porque no hay ningún tipo de verdad compartida”. Y es ahí donde el equipo de ‘El Despertar’ encaja ese resurgir de lo trascendente que ellos analizan: “La búsqueda de sentido es un tercer problema muy candente en la sociedad”.
Para visibilizarlo en su ‘think tank’ no solo echaron mano del consagrado galo para ilustrarles, sino que además contaron en una mesa redonda con tres influencers capaces de generar algo más que corriente de opinión en las redes. Por un lado, el ‘youtuber’ converso al catolicismo René ZZ, que curiosamente también estuvo días antes en ‘Llamados’ en otro debate grupal. Al emprendedor que se presenta como “el CEO de los tatuajes” y “el nuevo facha que quiere hacer el nuevo punk”, se le sumó en ‘El Despertar’ la antropóloga evangélica Sarab Rey y el ensayista Pedro Herrero, que se define como ateo. Un diálogo que no se limitó a un intercambio de testimonios y opiniones entre ellos, sino que se abrió a las gradas y la platea.