El mensaje del papa León XIV para la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo 2026, que se celebrará el próximo 11 de febrero, ha sido presentado este lunes en la Sala de Prensa de la Santa Sede. Bajo el lema ‘La compasión del Samaritano: amar cargando con el dolor del otro’, el Pontífice propone una reflexión que va más allá del cuidado médico para adentrarse en el ámbito de la sanación integral.
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Durante la presentación en la Sala de Prensa de la Santa Sede, el cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, subrayó que el texto papal “habla de sanación, que es algo más amplio y más profundo que el simple tratamiento de las enfermedades”. “Hace falta valentía para leer este mensaje con atención y tomarlo en serio, con la mente y el corazón abiertos”, añadió. “No deja a nadie igual que antes”.
El Mensaje interpela directamente a la comunidad cristiana y a la sociedad en su conjunto. “¿Cómo tratamos a los enfermos, a los ancianos, a las personas con discapacidad, a los pobres entre nosotros?”, plantea el texto, recordando las palabras del Evangelio: “Estuve enfermo y me visitasteis”. Según el Papa, Cristo “está cerca y es fácil encontrarlo” cuando se tiene el valor de tender la mano “a uno de estos mis hermanos más pequeños”.
Encuentro, compasión y amor verdadero
El Mensaje se articula en tres grandes ejes. El primero es el encuentro, presentado como una necesidad urgente en “un mundo hiperconectado” donde, paradójicamente, crecen “el aislamiento, la soledad y la falta de esperanza”. León XIV insiste en que el encuentro “debe ser real, no sentimental, fugaz o electrónico”, y que responder al sufrimiento de los enfermos “pone a prueba la calidad y la verdad de nuestras relaciones”. En este contexto, el Papa propone al Buen Samaritano “no para admirarlo, sino para imitarlo”.
La segunda parte se centra en la compasión, a partir de la experiencia personal del Pontífice como misionero y obispo en Perú. En el Mensaje se recuerda cómo familiares, vecinos, sanitarios y agentes pastorales “se detienen al borde del camino para acercarse, sanar, sostener y acompañar a quien está en necesidad”. “El dolor que nos conmueve no es externo ni ajeno, sino el dolor de un miembro de nuestro mismo cuerpo”, afirma el texto, subrayando que, ante el sufrimiento, “todas las categorías que tienden a dividir se desvanecen en su insignificancia”.
El tercer eje es el amor verdadero, descrito como una realidad con tres dimensiones inseparables: el amor de Dios, el amor al prójimo y el amor a uno mismo. Si bien el primero es “misterioso” y el tercero “escurridizo”, el Papa recuerda que amar al prójimo —“a cualquiera que tenga necesidad de nosotros”— está al alcance de todos. En este punto, el Mensaje retoma una afirmación del papa Francisco: “Servir al prójimo es amar a Dios con los hechos”, junto a una cita de Benedicto XVI: “No es en el aislamiento como el hombre establece su valor, sino poniéndose en relación con los demás y con Dios”.
Un mensaje para todos
Aunque tradicionalmente la Jornada Mundial del Enfermo se ha dirigido de modo especial a profesionales sanitarios y agentes pastorales, el Mensaje de León XIV amplía el horizonte. “Este Mensaje es verdaderamente para todos”, señaló Czerny, indicando que puede interpelar también “a quienes no son cristianos”.
La presentación concluyó con la referencia a la celebración central del 11 de febrero, fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, en Chiclayo, diócesis de origen del Papa. El deseo expresado es que el Mensaje “no solo sea escuchado ese día”, sino que “continúe inspirando gestos de encuentro, compasión y amor allí donde haya enfermedad y sufrimiento”.

