Como cada año, la Coordinadora de Tierra Santa, que reúne a obispos de todo el mundo, ha visitado a las comunidades cristianas allí donde Jesús nació y murió crucificado. Qué duda cabe de que la peregrinación de este año, del 17 al 22 de enero y tras dos años de pesadilla en Gaza, ha sido muy especial. Así lo confirma a Vida Nueva Joan Enric Vives, arzobispo emérito de Urgell y quien, desde 2002, es el representante de la Iglesia española en esta iniciativa.
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Como nos detalla, “este año hemos sido 14 los prelados que hemos venido. Y todos destacamos lo importante que ha sido encontrarnos con el patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pizzaballa; su antecesor, Sabbah, quien tiene más de 90 años y es muy clarividente; o el nuncio, Yllana. Nos han hablado de la situación que viven a diario, que es muy dura y difícil”.
Brotes de esperanza
Eso sí, también han sido testigos de “muchos brotes de esperanza”, como los que encarnan “unas hermanas combonianas, que acompañan en su comunidad a beduinos del desierto y a mujeres en situación de vulnerabilidad; la Fundación Rossi, que promueve la paz y el diálogo en los programas educativos israelíes y palestinos; los Rabinos por la Paz, que se comprometen en esta complicada tarea en el mundo judío; o el Vicariato para los cristianos de lengua hebrea, haciendo un gran trabajo de catequesis y formación con niños, jóvenes y familias que han emigrado y acuden a escuelas en las que solo se habla un idioma que desconocen”.
Todas ellos son “luces” en medio de tanto sufrimiento, siendo otro hecho significativo “la reapertura del seminario menor de Beit Jala. Esos 15, junto a los otros 15 del seminario mayor, son un gran signo para todos nosotros”.
Un gran desastre
A nivel social, Vives admite que “nos hemos encontrado con el gran desastre que han supuesto estos dos años de guerra. El 7 de octubre de 2023, cuando Hamás atacó a Israel, ha marcado un antes y un después aquí. En cuanto a Gaza, los ataques sufridos han sido terribles y ha sido todo arrasado. Ha habido muchos muertos, muchos heridos… Ha sido una salvajada que ha generado mucha destrucción”. Así, “impera un sentimiento de desastre nacional; no solo en Gaza, también en Cisjordania, donde los colonos se han envalentonado mucho con el Gobierno de Netanyahu y los ultraortodoxos”.
Por parte de Israel, “esos ataques también supusieron un gran trauma. No es visible y en las calles de Jerusalén hay una relativa normalidad, pero aquí todos han descubierto que eran vulnerables. Hasta ese 7 de octubre, tenían los muros, mucha seguridad y sentían que no les podía pasar nada, pero esos ataques les han demostrado que no es así”.
Rezar por el diálogo
El ex copríncipe de Andorra también insiste en la necesidad de “rezar por todos en esta tierra de Jesús. Pidamos para que sea posible el diálogo en un momento en el que las posiciones están muy alejadas. Cada uno tiene sus heridas y sus razones, cundiendo mucho la polarización, pero hay que destacar que hay algunos grupos, no solo entre los cristianos, que trabajan por los derechos humanos, por la paz y por el conocimiento del otro, sin demonizar a nadie”.
Finalmente, Vives acompaña los constantes llamamientos de los cristianos de Tierra Santa a que los peregrinos de todo el mundo vuelvan a visitarles, pues lo necesitan en todos los sentidos, incluido el económico: “Animamos a los fieles a que vengan aquí, sin miedo. No hay ejército por las calles y en general hay un buen ambiente. Ahora, todo pasa por la solidaridad internacional, que tiene que ayudar a los palestinos en Gaza y apoyar la reconstrucción y la perentoria necesidad actual. Hay semillas de esperanza, pues los combates y la destrucción han cesado. Eso sí, el conflicto continúa”.
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Fotos: Coordinadora de Tierra Santa
