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León XIV en el ángelus: “No necesitamos sucedáneos de felicidad”

  • El Papa invita a mirar a Juan el Bautista como modelo de humildad y a no dejarse atrapar por la búsqueda de éxito, visibilidad y consenso
  • Tras el rezo de la oración mariana, el pontífice ha recordado que este domingo comienza la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

León XIV en el ángelus: “No necesitamos sucedáneos de felicidad”

El papa León XIV ha presidido este domingo el rezo del Ángelus desde la ventana del Palacio Apostólico Vaticano ante los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro. En su alocución previa a la oración mariana, el Pontífice ha centrado su reflexión en la figura de Juan el Bautista, a partir del Evangelio del día (Jn 1,29-34).



“El Evangelio nos habla de Juan el Bautista, que reconoce en Jesús al Cordero de Dios, el Mesías”, ha señalado el Papa, recordando sus palabras: “Este es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo”. León XIV ha subrayado que Juan “reconoce en Jesús al Salvador, proclama su divinidad y su misión” y, una vez cumplida su tarea, “se hace a un lado”.

El Pontífice ha destacado que el Bautista gozaba de una gran popularidad entre el pueblo, hasta el punto de “ser temido por las autoridades de Jerusalén”, pero que “no cede a la tentación del éxito y de la popularidad”. “Ante Jesús, reconoce su pequeñez y deja espacio a la grandeza de Él”, ha afirmado.

Leon Xiv Angelus

Sabernos amados

A partir de este testimonio, León XIV ha advertido sobre los riesgos de una cultura centrada en la visibilidad y el reconocimiento. “A la aprobación, al consenso y a la visibilidad se les da a menudo una importancia excesiva”, ha dicho, hasta el punto de “condicionar las ideas, los comportamientos y los estados de ánimo”, provocando “sufrimientos y divisiones” y generando “estilos de vida efímeros y decepcionantes”.

“No necesitamos estos ‘sucedáneos de felicidad’”, ha subrayado el Papa. “Nuestra alegría y nuestra grandeza no se fundamentan en ilusiones pasajeras de éxito y de fama, sino en sabernos amados y queridos por nuestro Padre que está en los cielos”.

León XIV ha insistido en que este es el amor del que habla Jesús: “El de un Dios que viene a compartir nuestro cansancio y a cargar con nuestros pesos”, revelando “quiénes somos realmente y cuánto valemos a sus ojos”. En este sentido, ha exhortado a no pasar distraídos ante su presencia: “No desperdiciemos tiempo y energías persiguiendo lo que es solo apariencia”.

El Papa ha invitado a aprender de Juan el Bautista “a mantener el espíritu vigilante”, viviendo “con sobriedad y profundidad de mente y de corazón”, y a buscar cada día “un momento para detenernos en silencio a rezar, reflexionar y escuchar”, lo que ha definido como “hacer desierto” para encontrarse con el Señor.

Orar por la unidad de los cristianos

Antes de concluir, y tras haber rezado el Ángelus con los fieles, León XIV ha recordado que este domingo comienza la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, una iniciativa que comenzó hace dos siglos, y cuyo lema de este año se ha tomado de la carta a los efesios: “Un solo cuerpo y un solo espíritu”.

Invitando a los católicos a unirse a la oración por la plena unidad de los cristianos, el Papa ha subrayado que este compromiso por la unidad “se debe acompañar coherentemente con el de la paz y la justicia en el mundo”.

“Hoy deseo recordar las dificultades de la población del este de la República Democrática del Congo, obligada a huir a causad e la violencia”, ha finalizado el Papa, asegurando, además, su oración por las víctimas “de las inundaciones que estos días han afectado a la zona del África meridional”.

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