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Tribuna

¿Cuál es el propósito y el plan de Dios para nosotros en nuestras vidas?

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Cuando la vida nos sorprende por una gran noticia o la vida nos alerta con la pérdida de un ser querido, empezamos a pensar una vez más como Job: “Dios me lo dio, Dios me lo quitó” (Job 1,21).



Claro en el contexto que reconoció que todo venía de Dios y si Dios le había quitado todo era con un propósito mayor para su vida. Algo así, empecé a pensar: ¿Cuál es el propósito de Dios para nosotros en este año? Claro, lo primero mantenernos en la fe del Señor como Job, a pesar de las pruebas porque Dios tiene algo mejor de lo que pensamos para nosotros.

Estaba leyendo sobre la noticia que a todos nos toca en estos días, sobre la muerte del gran cantante de música popular en Colombia, Yeison Jiménez y las otras personas que lo acompañaban en una avioneta el pasado sábado 10 de enero del presente año, muchas personas lamentando su fallecimiento, pero, “Dios es un Dios de vivos, no de muertos” (Mt 22, 32 y Lc 20. 38).  Esta es la respuesta para todas nuestras incertidumbres y fragilidades de la misma vida humana.

Dice la tradición que después de que el Señor levantó a Lázaro de entre los muertos, éste le preguntó si tendría que morir otra vez. El Señor le dijo que sí, que tendría que morir otra vez y, desde aquel día, Lázaro nunca volvió a sonreír. Sea la tradición cierta o no, la hemos recibido hasta el día de hoy.

Pareja MD

¿Alguien ha pasado por el umbral de la muerte?

Seguro que solo tenemos tres casos donde Jesús los vuelve a la vida: uno el hijo de la viuda de Naín, texto que hemos explicado, el segundo la niña que resucita y el tercero Lázaro, dónde Jesús llora y dice: “Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto; y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; más vamos a él” (Juan 11, 14-15).

Lázaro estuvo presente cuando María derramó perfume costoso sobre los pies de Jesús y los limpió con su cabello. Conociendo el milagro que Jesús había realizado recientemente, comprendemos por qué la hermana de Lázaro estaba tan llena de gratitud que llegaría a tales extremos.

Es posible que Lázaro fuera el único proveedor de sus hermanas y su muerte podría haber significado pobreza para ambas. Jesús les había devuelto no solo al hermano que amaban, sino al protector y proveedor que necesitaban para sobrevivir. Una tradición sostiene que, después de la ascensión de Jesús al cielo, Lázaro y sus hermanas se mudaron a Chipre, donde Lázaro se convirtió en el obispo de Kition y murió de causas naturales en el año 63 d.C.

Otra teoría afirma que Lázaro y sus hermanas se mudaron a Galia para predicar el evangelio, y Lázaro se convirtió en el obispo de Marsella, donde fue decapitado bajo la tiranía del emperador Domiciano. No se sabe qué le ocurrió a Lázaro. Pero podemos estar seguros de que su cuerpo físico murió una segunda vez.

 Jesús llamo a Lázaro por su nombre

Después de haber dado gracias al Padre, Jesús se dirigió a Lázaro en el sepulcro y le ordenó que saliera fuera. Y aunque el sentido común nos diría que los muertos no son capaces de escucharnos, la voz de Jesús tenía tal autoridad que podía llegar hasta el seno de la misma muerte. Notemos también que Jesús se dirigió a Lázaro por su nombre, de forma personal.

En cuanto a esto, Agustín de Hipona comentó que el llamamiento era tan extremadamente poderoso que si no le hubiese llamado personalmente, todos los muertos se habrían levantado de los sepulcros: “¿De qué le habría servido a Lázaro salir del sepulcro si no se le hubiera dicho: “Desátenlo y déjenlo ir”? Salió atado; no por sus propios pies, por lo tanto, sino por algún poder que lo guiaba.

Que esto esté en el corazón del penitente: cuando oyes a un hombre confesar sus pecados, ya ha resucitado; cuando oyes a un hombre confesar su pecado, ya ha salido del sepulcro; pero aún no está desatado. ¿Cuándo se desató? ¿Por quién se desató? “Todo lo que desates en la tierra”, dice, “será desatado en el cielo”. Con razón, la Iglesia puede conceder la liberación de los pecados, pero el muerto no puede resucitar a la vida excepto por la llamada interior del Señor, pues esto último lo realiza Dios de una manera más interior” (San Agustín de Hipona).

Y sabemos que, según 1 Cor. 15, 51-53 y 1 Tes 4, 14-17,  Lázaro será resucitado nuevamente de entre los muertos para unirse a todos los santos de Dios en la eternidad. Estos tres ejemplos nos enseñan sobre la restauración de un joven, una niña y un adulto. Este restaurar significa que su vida fue vuelta en cuerpos viejos. Pero que morirían como todos los demás.

Santa Brígida de Suecia, en una revelación privada

Una santa que tenía visiones y que hablaba con las almas, le dijo: ¿Por qué Dios adelanta su “hora” (en el tiempo de Dios)? la respuesta es sencilla: “para salvar su alma”, aunque es revelación privada, tiene mucho que ver con la Palabra de Dios, que es la revelación pública: “el Señor no retarda su promesa, según algunos la tiene por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pe 3,9).

En fin, el único restaurado hasta hoy y que solo existe en el mundo es una Persona que se ha levantado de los muertos en la resurrección, y ésa fue la de nuestro Señor Jesucristo, Él es el único que se levantó de los muertos con un cuerpo glorificado y está vivo en la Iglesia en cada sacramento y en especial, en la Eucaristía, que es un pedacito de cielo en la tierra.


Por  Wilson Javier Sossa López. Sacerdote eudista del Minuto de Dios