Preocupación y rechazo. Con estas dos palabras Jaime Abril González, obispo de Arauca, en los llanos orientales, ha resumido su reclamo por las declaraciones del precandidato presidencial, Juan Carlos Pinzón del partido Verde Oxígeno, quien afirmó que “todos los habitantes de Arauca, incluidos sacerdotes, pertenecen al ELN (Ejército de Liberación Nacional)”.
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Frente a estos señalamientos, el prelado, mediante un comunicado, denunció que se trata de expresiones estigmatizantes, además de “injustas, irrespetuosas, profundamente ofensivas y alejadas de la verdad”.
Explicó que la realidad en esta región es “compleja y dolorosa” y con estas afirmaciones ofenden a una población que históricamente ha sido víctima y no victimario, incluso “pueden poner más en riesgo su vida, dignidad e integridad”.
Víctimas del conflicto armado
Abril indicó que la propia Iglesia ha puesto “su cuota de sufrimiento” en medio del conflicto, recordando el martirio de Jesús Emilio Jaramillo, primer obispo de Arauca, asesinado por guerrilleros en 1989 y beatificado por el papa Francisco en 2017.
Además mencionó el martirio de sacerdotes y laicos comprometidos, lo que ha llevado al Estado colombiano “a reconocer al clero de la Diócesis de Arauca como víctimas del conflicto armado”.
“Expreso toda mi cercanía y solidaridad con los que hacemos parte de esta hermosa comunidad araucana, que nos hemos visto gravemente afectados con dichas afirmaciones”, acotó.
Agradeció a sacerdotes, religiosas y agentes de pastoral, que “sirven con tanta entrega y valentía en medio del conflicto, por su labor generosa y consagrada, así como hacerles llegar mi voz de ánimo, fortaleza y perseverancia en el Señor”.
Artesanos de paz
El obispo reiteró su compromiso con la misión pastoral para construir la paz, la reconciliación, la defensa de la vida y de la dignidad de todos, promoviendo el diálogo, rechazando la violencia.
Invitó a tender puentes de esperanza en medio de tanta incertidumbre y sufrimiento, “siempre guiados por el Evangelio y tratando de ser lo más imparciales posibles”, porque “no son otros los sentimientos y convicciones que nos guían”.
Ha pedido a los sectores políticos “a ejercer el don de la palabra con responsabilidad, respeto y sentido ético, apegados a la verdad y evitando todo aquello que pueda fomentar el odio, la estigmatización, la polarización e incluso la violencia”.
“Sigamos todos orando sin desfallecer por la paz, buscando ser cada vez más auténticos artesanos y artesanas de la paz”, finalizó.