En entrevista para Vida Nueva, la abogada católica nicaragüense en el exilio Martha P. Molina explicó que el régimen del presidente Daniel Ortega y su esposa y copresidenta Rosario Murillo, quiere demostrar que “no existe persecución religiosa y usan siempre figuras icónicas dentro de la Iglesia, como lo fue en su momento el cardenal Miguel Obando y Bravo (fallecido en 2018), y como lo es en la actualidad el cardenal Leopoldo José Brenes“.
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Y es que este fin de semana el gobierno de Nicaragua dio a conocer dos noticias que pudieran interpretarse favorables para la Iglesia católica en el país: la primera fue la entrega de las obras de restauración por parte del gobierno, del mural ‘Gaudium et Spes’, ubicado en la parroquia Santo Domingo de Managua, a cuya ceremonia asistió el cardenal Brenes, acompañado de miembros del clero. La segunda noticia fue la reinauguración de la Universidad Cardenal Miguel Obando Bravo (UNICA), “como testimonio vivo de su legado educativo y su entrega incansable a la paz de Nicaragua”. En ese acto estuvo presente el religioso Eddy Montenegro.
En ese contexto es que la abogada Molina interpretó al respecto: “No es la primera vez que lo hacen ni la última… La dictadura sandinista además de ser violadores de derechos humanos son mentirosos y oportunistas y siempre buscarán proyectar una imagen para posicionarse como democráticos a nivel nacional e internacional”.
“En Nicaragua no existe respeto a la libertad religiosa”
En el caso de la Universidad Cardenal Miguel Obando Bravo -explicó Molina-, es un centro de estudio que siempre debió de pertenecer a la Iglesia católica, “ya que al cardenal Obando le entregaron como donación esos terrenos en nombre de la Iglesia de Nicaragua, pero él se los apropio a título personal y luego se los heredó a la familia del fallecido Roberto Rivas, quien fue el presidente del Consejo Supremo Electoral, y que fue señalado todo el tiempo por haber llevado a cabo el fraude electoral y haberse enriquecido ilícitamente”.
En cuanto al Cristo de la parroquia Santo Domingo de Managua -detalló Molina-, “fue restaurado bajo la misma línea de querer ‘lavar la cara’ a una dictadura que vorazmente persigue a cristianos en Nicaragua. Lo de la UNICA y la restauración del Cristo son simplemente expresiones del relato oficial de una supuesta convivencia con la Iglesia. En la práctica la represión continúa, no caigamos en el engaño de la dictadura”.
Para concluir, la abogada Molina destacó que de acuerdo con sus informes sobre la Iglesia en Nicaragua, de 2019 a la fecha “se han documentado más de 19,836 agresiones y ataques (incluidas las prohibiciones de las procesiones) perpetrados por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en contra de sacerdotes, monjas y laicos. En Nicaragua no existe respeto a la libertad religiosa“.

