Montse de Paz: “La Biblia tiene mucho que enseñarnos sobre la vida”

Montse de Paz, escritora

Como co-directora de la Fundación ARSIS, Montse de Paz (Lleida, 1970) desarrolla proyectos humanitarios, de atención a la infancia, de apoyo a la familia o de búsqueda de empleo. Un compromiso social que esta licenciada en Filología Inglesa compagina con su afición literaria, plasmada en varios títulos. El último de ellos, ‘Elige la vida’ (Desclée De Brouwer), constituye ‘Una lectura existencial de la Biblia’ que le ha permitido descubrir que difícilmente encontrará en otro libro “mejores textos y mejor ayuda espiritual para crecer como persona”.

PREGUNTA.- Explique eso de que “la Biblia es el mejor libro de autoayuda que existe”…

RESPUESTA.- Es un libro que puede cambiarte la vida: una lectura con el poder de transformarte y mejorar, de inspirarte y darte esperanza en los momentos más difíciles. Tiene mucho que enseñarnos sobre la vida.

Además, es muy sincero y rico. Está basado en experiencias vitales potentes y encontramos gran diversidad de voces, cada una con su matiz y perspectiva. En la Biblia no hay un pensamiento único ni respuestas simplistas a las grandes cuestiones vitales. Es una auténtica polifonía y, a veces, suscita más preguntas, lo cual resulta estimulante para crecer.

P.- ¿Qué se necesita para descubrir estas propiedades “terapéuticas” de la Palabra de Dios?

R.- Primero, una mentalidad limpia, sin prejuicios y muy atenta. Una lectura calmada y en profundidad, intentando captar qué me dice en este momento el texto. Y es indispensable cierta formación y orientación para entender los libros bíblicos en su contexto y no quedarse en la superficie, que a menudo puede ser muy contradictoria o dura. Si no entendemos algo, hemos de preguntar a los expertos, para sacar provecho a la lectura y no quedar confundidos.

P.- ¿Hay que ser creyente para reconocer y leer la Biblia como una parábola de nuestro itinerario vital?

R.- No. La Biblia es un relato vital. Apela a tu responsabilidad y a tu libertad, y eso es válido para cualquier persona, creyente o no. Un creyente quizás podrá sacarle más jugo. Una sinfonía no la disfrutará igual un aficionado o un crítico que un compositor o un intérprete que vive por y para la música. Con la Biblia, un creyente podrá ahondar más en ciertos aspectos que el no creyente rechaza o deja de lado.

Lea más:
Noticias relacionadas
Compartir