La catedral se llena para la ceremonia presidida por el cardenal Marcello Semeraro, en representación de León XIV, con familiares, fieles y más de 160 sacerdotes
Beatificación de los 70 mártires de Santander. Foto: Diócesis de Santander
La Catedral de la Asunción de Santander se ha llenado este sábado para la beatificación de 80 mártires del siglo XX de la diócesis, asesinados durante la Guerra Civil española. La celebración ha estado presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, en representación del papa León XIV.
Tal como recoge Europa Press, familiares y fieles comenzaron a congregarse a las puertas del templo dos horas antes del inicio de la ceremonia, formando largas filas para acceder a la catedral. La celebración ha podido seguirse también a través de pantallas instaladas en distintos puntos de Santander, entre ellos la iglesia de El Cristo, reservada para familiares, la plaza del obispo José Eguino y Trecu y la plaza Alfonso XIII, donde se habilitó una carpa con capacidad para 600 personas.
Tras la petición realizada por el obispo de Santander, Arturo Ros, se ha descubierto un cuadro con la imagen de todos ellos, obra del artista Indalecio Sobrino, mientras sus reliquias eran llevadas en procesión e incensadas junto a la pintura. En él se muestra a los nuevos beatos: Francisco González de Córdova y 79 compañeros mártires.
En su homilía, el cardenal Semeraro ha situado la beatificación bajo el signo del perdón y de la cruz, a partir de las palabras de Jesús: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. El prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos ha hablado de “la fidelidad de un amor que ni siquiera la muerte logra romper” y se ha detenido en la paradoja de la cruz.
“Cuando el odio parece haber alcanzado su triunfo, Jesús manifiesta que el mal no tiene el poder de extinguir la misericordia de Dios, porque su amor es más fuerte”, ha afirmado. Para Semeraro, es precisamente ahí “donde la palabra del Evangelio se encuentra con el testimonio de los mártires”.
La ceremonia ha sido concelebrada por el obispo de Santander, Arturo Ros, y una veintena de cardenales, arzobispos y obispos. Entre ellos se encontraban los tres últimos pastores de la diócesis: Manuel Sánchez Monge, obispo emérito de Santander; Vicente Jiménez, arzobispo emérito de Zaragoza; y José Vilaplana, obispo emérito de Huelva. Han participado además más de 160 sacerdotes.
El cardenal ha reivindicado además la beatificación no como un ejercicio de memoria cerrado sobre hechos ocurridos hace décadas, sino como una llamada al presente. “Una beatificación permite reconocer la presencia activa de la gracia; nos devuelve el recuerdo de un testimonio y, al mismo tiempo, nos lo confía como responsabilidad”, ha señalado.
“Los nuevos Beatos no pertenecen solo al pasado, entran en la vida de la Iglesia como amigos del Señor y como testigos que siguen indicándonos el camino de la fidelidad”, ha añadido el cardenal Semeraro.
Por su parte, Arturo Ros ha agradecido la culminación del proceso y ha presentado la muerte de los nuevos beatos como “experiencia de la fuerza del amor que les empujaba a ofrecerse, pues habían plantado el árbol de la cruz en el centro de su corazón”.
“Ellos quisieron ser santos, es decir, apasionados de Jesucristo, desconcertados por la locura de la Cruz”, ha afirmado el obispo. Ros ha añadido que “el verdadero conocimiento de la Cruz culmina en la voluntad de sacrificio y entrega, pues Dios es esencialmente amor y don”.
La causa está encabezada por Francisco González de Córdova, párroco de Santoña, que tenía 48 años en el momento de su muerte. Junto a él han sido beatificados otros 79 mártires: 67 sacerdotes diocesanos, tres religiosos carmelitas, tres seminaristas y siete laicos. Entre estos últimos había cinco miembros de Acción Católica, un juez de Primera Instancia y un maestro católico.
El proceso diocesano fue iniciado durante el episcopado de José Vilaplana Blasco, que constituyó la comisión encargada de recoger testimonios, declaraciones y documentación. La fase diocesana fue clausurada el 28 de julio de 2018 por Manuel Sánchez Monge y el material fue enviado posteriormente a Roma. En mayo de 2020 comenzó allí la siguiente etapa del proceso. El pasado 22 de mayo, León XIV firmó las Letras Apostólicas que han permitido la beatificación celebrada este sábado.
Entre los asistentes se encontraban la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga; la presidenta del Parlamento regional, María José González Revuelta; la alcaldesa de Santander, Gema Igual, además de diputados autonómicos y representantes civiles, militares y religiosos.
En un comunicado posterior, Buruaga ha definido la celebración como un “reconocimiento histórico” y ha señalado que la memoria de los nuevos beatos supone “una invitación a defender los valores que identifican a la sociedad y a fortalecer la convivencia”. “Su legado no pertenece solo al pasado, sino que nos interpela también en el presente”, ha afirmado.
La presidenta cántabra ha subrayado además la importancia de “defender la dignidad de cada persona, de respetar al que piensa diferente y de preservar siempre los espacios de encuentro frente a quienes se empeñan en levantar muros entre unos y otros”.
La celebración ha concluido con la Eucaristía, cantada por la Coral A Capella y acompañada al órgano por Luis Ángel Martínez, junto al trompetista Marco Cubillas y una representación de la Escolanía de la Catedral. Como cierre se ha interpretado el Himno a los Mártires de la Montaña, compuesto por Galán para la ocasión.