Cono Sur

Emotivo encuentro del Papa con los vecinos del barrio Borro en Montevideo

| 07/11/2026 - 22:06

León XIV expresó que “un hijo de este país, tan rico en recursos, no debería irse a dormir sin comer, ni debería renunciar a recibir una educación y un futuro dignos…”





Llegó el momento de una de las actividades más significativas de la visita apostólica a Uruguay. El papa León XIV recorrió las calles del barrio Borro en Montevideo y visitó la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe.



Al iniciar su alocución, el Pontífice manifestó su alegría por recorrer las calles del barrio y conocer las obras realizadas: “Viéndolos, me siento como en casa, recordando las visitas a distintas comunidades como misionero”.

Agradeció formalmente la bienvenida del cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo; del p. Pablo Coimbra, párroco de la comunidad; y de la señora Carmen Albana Sanz, así como los testimonios de vida, fe y esperanza brindados por los vecinos Angélica, Alan y Katherine.

Verdadero hogar

En ese sentido, celebró el proyecto de construcción de viviendas destinadas a familias de escasos recursos en la comunidad, agradeciendo la generosidad de los benefactores de la Papal Foundation cuyo aporte hizo posible la iniciativa: “Que estas viviendas sean para sus familias mucho más que un techo: un verdadero hogar donde puedan crecer en dignidad, paz y esperanza”.

Centrando su mensaje en la parábola del buen samaritano, León XIV la relacionó directamente con las problemáticas actuales de inseguridad, violencia e indiferencia social:

  • Denuncia de la realidad social: El Santo Padre lamentó los casos de inseguridad y de violencia que amenazan la paz de los barrios y la vida de los seres queridos. “No podemos pasar de largo cuando sabemos que hay niños en Uruguay que no van a la escuela por miedo a no volver. No podemos acallar nuestra conciencia cuando constatamos que una madre no tiene los medios para alimentar a sus hijos. No podemos ignorar que en nuestro entorno hay mucha gente que sufre, que está sola y es vulnerable”, enfatizó, recogiendo las palabras de Katherine. Asimismo, sentenció que “un hijo de este país, tan rico en recursos, no debería irse a dormir sin comer, ni debería renunciar a recibir una educación y un futuro dignos debido a la inseguridad que reina en las calles”.
  • El ejemplo del Padre Cacho: Frente a la indiferencia, el Pontífice rescató la acción de personas de buen corazón y destacó la vida entregada del Padre Cacho, quien, como relató Angélica en su testimonio, “supo tender puentes, derribar muros y generar encuentro”.
  • Trabajo conjunto e inclusión: Haciendo eco del testimonio de Alan, León llamó a la acción conjunta entre la Iglesia, la comunidad civil y el Estado. Recordando el magisterio del papa Francisco en la encíclica Fratelli tutti, advirtió que la inclusión o exclusión define todo proyecto económico, político, social y religioso. Y, citando además el documento Magnifica humanitas, aclaró que cuando la Iglesia interviene lo hace imitando al buen samaritano, con discreción y cercanía, sin sustituir las responsabilidades institucionales de la comunidad civil.

Los vecinos del barrio escuchan atentamente el saludo del papa León XIV. Foto: Vatican Media 

El amparo de la Virgen

El Santo Padre concluyó su discurso recordando el mandato de Jesús: “Ve, y haz tú lo mismo”, detallando que es un mandamiento que todo cristiano debe oír resonar cada día en su corazón (cf. Dilexi te).

Al evocar a la Virgen de Guadalupe como “Patrona de América Latina” y “Emperatriz de las Américas”, el Santo Padre recordó que las parroquias deben ser “como un faro que señale la presencia de Jesucristo, ofreciendo a todos la luz de la Palabra de Dios, el auxilio de los Sacramentos, la ayuda de la oración y el bálsamo de la caridad fraterna”.

Tras manifestar su especial afecto por la Virgen morena, en cuya fiesta litúrgica recibió su propia ordenación episcopal, el Papa impartió su bendición y pidió que la Madre de Dios ampare a todo el pueblo uruguayo con su manto celestial.

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