León XIV expresó que “un hijo de este país, tan rico en recursos, no debería irse a dormir sin comer, ni debería renunciar a recibir una educación y un futuro dignos…”
Llegó el momento de una de las actividades más significativas de la visita apostólica a Uruguay. El papa León XIV recorrió las calles del barrio Borro en Montevideo y visitó la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe.
Al iniciar su alocución, el Pontífice manifestó su alegría por recorrer las calles del barrio y conocer las obras realizadas: “Viéndolos, me siento como en casa, recordando las visitas a distintas comunidades como misionero”.
Agradeció formalmente la bienvenida del cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo; del p. Pablo Coimbra, párroco de la comunidad; y de la señora Carmen Albana Sanz, así como los testimonios de vida, fe y esperanza brindados por los vecinos Angélica, Alan y Katherine.
En ese sentido, celebró el proyecto de construcción de viviendas destinadas a familias de escasos recursos en la comunidad, agradeciendo la generosidad de los benefactores de la Papal Foundation cuyo aporte hizo posible la iniciativa: “Que estas viviendas sean para sus familias mucho más que un techo: un verdadero hogar donde puedan crecer en dignidad, paz y esperanza”.
Centrando su mensaje en la parábola del buen samaritano, León XIV la relacionó directamente con las problemáticas actuales de inseguridad, violencia e indiferencia social:
El Santo Padre concluyó su discurso recordando el mandato de Jesús: “Ve, y haz tú lo mismo”, detallando que es un mandamiento que todo cristiano debe oír resonar cada día en su corazón (cf. Dilexi te).
Al evocar a la Virgen de Guadalupe como “Patrona de América Latina” y “Emperatriz de las Américas”, el Santo Padre recordó que las parroquias deben ser “como un faro que señale la presencia de Jesucristo, ofreciendo a todos la luz de la Palabra de Dios, el auxilio de los Sacramentos, la ayuda de la oración y el bálsamo de la caridad fraterna”.
Tras manifestar su especial afecto por la Virgen morena, en cuya fiesta litúrgica recibió su propia ordenación episcopal, el Papa impartió su bendición y pidió que la Madre de Dios ampare a todo el pueblo uruguayo con su manto celestial.