El teólogo historiador de la Iglesia atribuye el giro a la economía y a las consecuencias para la Iglesia, más que a lo que diga el Papa
Personas caminan frente a una pantalla que marca la preferencia de los latinos en Estados Unidos en Austin, Texas (EE.UU.). Foto: EFE
Las elecciones de medio mandato celebradas el 3 de noviembre en Estados Unidos son, para el teólogo Massimo Faggioli, “sobre todo una derrota del trumpismo”. En una entrevista publicada este miércoles por el portal católico alemán katholisch.de, el historiador de la Iglesia afirma que también los votantes católicos que apoyaron al presidente o simpatizaban con él se han apartado de Trump. Cree que han visto que su gestión ha sido “una catástrofe también para el catolicismo, el cristianismo y las Iglesias”.
Faggioli, experto en el Vaticano II, dice que lo que más le sorprendió fue “la magnitud del éxito de los demócratas”, sobre todo en estados como Texas o Iowa. “No cabe duda de que hemos vivido una enorme ola azul”, afirma. La pregunta ahora, plantea, es cómo encuentra el país “una salida a más de diez años en los que Trump ha dominado la política”.
Para el teólogo, los demócratas ganan “porque el trumpismo ha fracasado por completo: en la economía, en las relaciones internacionales, en todo”. Pero no ve todavía una reorientación de cara a las presidenciales de 2028.
Los demócratas, advierte, tienen aún que “desarrollar un relato nacional y un plan político”, y han dejado de estar a la defensiva, lo que califica de “gran éxito”. Cuentan con candidatos fuertes localmente, pero “no está claro cómo les iría a escala nacional”.
El experto pone como ejemplo al senador de Michigan Abdul El-Sayed, al que no ve como candidato presidencial porque, a su juicio, Estados Unidos “aún no está preparado” para un candidato musulmán.
Para Faggioli, el resultado muestra que “la democracia estadounidense y sus instituciones funcionan”, aunque el Partido Demócrata debe aclarar sus posiciones sobre economía, inmigración, Europa e Israel: “La lista de preguntas abiertas es larga”.
Faggioli cree que el distanciamiento de algunos católicos de Trump “ya se ha producido en parte”. Lo atribuye en parte al papa León XIV y en parte a que las consecuencias para la Iglesia “se han hecho visibles”. Pero relativiza el peso del Pontífice.
Los votantes católicos pagan “la gasolina o el pan, los huevos y la leche” igual que los demás y, en estas elecciones, “la economía fue el tema absolutamente dominante”. Son, dice, “un electorado normal” que “tiene que pagar facturas y llevar a sus hijos al colegio”.
Las palabras del Papa, matiza, cuentan más “entre los obispos y en círculos influyentes, como la ciencia y los intelectuales”. El votante medio “no sigue tan de cerca lo que dicen el Papa y Trump. En todo caso menos de lo que probablemente pensamos”.
Preguntado por la cercanía de parte de la jerarquía a los republicanos, y por la oración reciente de varios obispos junto a Trump en la Casa Blanca, Faggioli recuerda que durante casi cincuenta años la bioética, y en concreto el aborto, mantuvo unido ese vínculo.
Sostiene que hoy esos asuntos ya no son políticamente relevantes para el Partido Republicano y que quienes defendieron votar republicano por esa razón “no tienen nada que ofrecer”: “Estos católicos han sido abandonados por el Partido Republicano de Donald Trump”.
Ignora si, tras Trump, el partido volverá a esas cuestiones. Cree que la inmigración ha cambiado el equilibrio y que la inteligencia artificial, la tecnocracia y el poder de los tecnólogos de Silicon Valley inquietan mucho a los católicos conservadores. Todo ello, vaticina, “reordenará la relación de los católicos con los dos partidos”.
También ve un problema para los demócratas: los jóvenes del partido, que han visto durante dos décadas lo unidos que estaban los obispos a los republicanos, “equiparan el catolicismo con los republicanos y el trumpismo”. Entre ellos y el catolicismo “apenas hay conexión”. “Hay que trabajar en eso”, afirma.
Faggioli sostiene que el cristianismo “debe señalar los peligros de los planes que Elon Musk, Peter Thiel y otros tienen para todos nosotros”. Con frase que da título a esta noticia, afirma que “ganar unas elecciones contra Trump es más fácil que contra Silicon Valley”, porque esos actores “ya controlan muchos ámbitos del poder estadounidense: la economía, las finanzas y el ejército”.
Cree que hace falta “un esfuerzo cultural”. El catolicismo, a su juicio, puede movilizar a la gente y advertir a los republicanos de que son “el próximo gran bocado” de Silicon Valley. Las Iglesias, dice, “deben actuar en ambos partidos”, porque a esos líderes tecnológicos “les da igual si alguien es demócrata o republicano”.
Faggioli considera que el asunto puede unir a las dos formaciones. Uno de los factores de estas elecciones, dice, fue el rechazo a los planes de un nuevo centro de datos. La inteligencia artificial despierta “grandes miedos” entre muchos estadounidenses y es un tema transversal. Queda por ver, concluye, si la política puede “romper el enorme poder de Silicon Valley”.