Tras 12 años en el poder (de 2014 a 2017 fue primer ministro y, desde entonces hasta hoy, presidente de la República), Aleksandar Vucic verá cómo Serbia pasará a estar dirigida por un grupo de universitarios. Atrás queda una década de lo que para los opositores era un Gobierno “autoritario” y “corrupto”, además de muy cercano al presidente ruso, Vladímir Putin.
- Síguenos en Google y añádenos como fuente preferida
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
Un hito que tuvo lugar ayer, domingo 25 de octubre, pero que se empezó a fraguar hace dos años, en 2024, cuando el derrumbe de una marquesina en la estación de trenes de Novi Sad provocó la muerte de 16 personas y, al final, abrió una grieta social que desnudó al Gobierno.
El Ejecutivo lo calificó de “accidente”
Todo después de que el Ejecutivo de Vucic cerrara el caso calificándolo de “accidente”, mientras que eran cada vez más quienes denunciaban la corrupción política en relación a las contrataciones públicas, beneficiando siempre la Administración a ciertos grupos pese a utilizar estos materiales de maña calidad.
El creciente descontento se plasmó en fuertes protestas sociales, lideradas por los universitarios, que al final optaron por conformar una Lista Estudiantil con la que se han presentado a las elecciones. Días antes, exhibieron músculo con masivas manifestaciones en Belgrado. Y ayer confirmaron su fuerza, arrasando a Vucic, que aglutinó el 39,2% de los votos, mientras que los universitarios alcanzaron el 52,6%.
Responsabilidad ciudadana
Aunque no se ha pronunciado tras los resultados electorales, en los días previos sí se posicionó el gran referente del catolicismo serbio en un país clara mayoría ortodoxa: el cardenal Ladislav Nemet. Lo hizo a través un vídeo en las redes sociales de su diócesis que fue difundido por la agencia Sir.
En él, el arzobispo de Belgrado llamó a una movilización masiva en las urnas, pues, “en una sociedad democrática como la nuestra, las elecciones demuestran que cada ciudadano puede contribuir a forjar el presente y el futuro de toda la comunidad”.
Ejercicio de discernimiento
Desde esa conciencia de que “participar en las elecciones y votar según la propia conciencia es un testimonio muy importante de la democracia y de la responsabilidad cívica”, el purpurado pidió a los católicos discernir “a la luz de los valores del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia”.
A la postre, lo deseable era que, tras las elecciones, surgiera “un parlamento que contribuya a construir un Estado justo, nos guíe por el camino de la paz y respete la dignidad de cada persona”.
