Fallece Paolo Romeo, el cardenal antimafia que se enfrentó a Cosa Nostra

  • El arzobispo emérito de Palermo ha muerto a los 88 años tras una larga enfermedad
  • El purpurado impulsó la beatificación de Pino Puglisi, asesinado por la mafia, y defendió la incompatibilidad entre la fe cristiana y los sistemas criminales

Paolo Romeo
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El cardenal Paolo Romeo, arzobispo emérito de Palermo y una de las voces de la Iglesia siciliana frente a Cosa Nostra, ha fallecido a los 88 años tras una larga enfermedad. El purpurado murió este domingo 25 de octubre en el hospital San Marco de Catania, según ha informado la Iglesia local.



Su nombre quedó especialmente ligado a la lucha contra la cultura mafiosa durante los años en los que estuvo al frente de la archidiócesis de Palermo. Romeo defendió la incompatibilidad entre la fe cristiana y los sistemas criminales y tuvo un papel destacado en el reconocimiento del martirio de Pino Puglisi, el sacerdote de Brancaccio asesinado por Cosa Nostra en 1993.

El actual arzobispo de Palermo, Corrado Lorefice, ha recordado precisamente que Romeo sostuvo “con firme determinación” el reconocimiento del martirio de Puglisi, cuya beatificación se celebró en Palermo en mayo de 2013.

El telegrama del Papa

Ante el fallecimiento del purpurado, León XIV ha enviado un telegrama en el que expresa su cercanía a la diócesis de Acireale y a la familia del purpurado. El Papa recuerda con afecto a quien “ha servido generosamente al Evangelio y a la Iglesia” y asegura su oración para que el Señor “lo acoja en su paz”.

En su mensaje, el Pontífice repasa también las principales etapas de su trayectoria eclesial y destaca “el intenso ministerio” desarrollado primero como sacerdote de la diócesis de Acireale y después en el servicio diplomático de la Santa Sede, especialmente como representante pontificio en Haití, Colombia, Canadá, Italia y San Marino. Por último, León XIV recuerda su etapa como “solícito arzobispo de Palermo” y envía a quienes lloran su muerte “la consoladora bendición apostólica”.

De la diplomacia vaticana a Palermo

Nacido en Acireale el 20 de febrero de 1938, Paolo Romeo fue el quinto de nueve hermanos. Estudió Teología en la Universidad Gregoriana y se doctoró en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Lateranense. Fue ordenado sacerdote el 18 de marzo de 1961.

En 1967 comenzó su servicio diplomático para la Santa Sede, que le llevó a Filipinas, Bélgica y Luxemburgo, Venezuela, Ruanda y Burundi. Posteriormente trabajó en la Secretaría de Estado siguiendo especialmente la realidad de la Iglesia en América Latina y la actividad del CELAM.

Juan Pablo II lo nombró nuncio apostólico en Haití en 1983 y lo ordenó obispo el 6 de enero de 1984. Después fue representante pontificio en Colombia, Canadá y, desde 2001, en Italia y San Marino.

Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Palermo el 19 de diciembre de 2006. Allí permaneció hasta 2015 y participó en el cónclave de 2013 que eligió al papa Francisco.

Pino Puglisi y la batalla contra la mafia

La figura del sacerdote asesinado por Cosa Nostra ocupó un lugar central en el episcopado palermitano de Romeo. Durante el proceso que condujo a su beatificación, el cardenal insistió en que el testimonio de Puglisi obligaba a la Iglesia a situarse en primera línea en la formación de las conciencias.

Para Romeo, la amenaza que el sacerdote de Brancaccio representaba para la mafia no estaba en una confrontación política directa, sino en su capacidad para formar personas libres y ayudar a la población a salir de los mecanismos de dependencia y sometimiento sobre los que se sostenía el poder mafioso.

De hecho, en la homilía de la beatificación de Puglisi, Romeo contrapuso además el Evangelio a la lógica de Cosa Nostra y presentó el asesinato del sacerdote como la consecuencia extrema de una forma de vida incompatible con la fe cristiana.

Pino Puglisi

Pino Puglisi. Foto: Archivo Vida Nueva

La confirmación del hijo de un mafioso

Uno de los episodios que mejor mostró la delicada relación entre la Iglesia palermitana y el entorno de Cosa Nostra llegó en 2014, cuando Romeo intervino ante la petición de que el hijo de Giuseppe Graviano, uno de los jefes mafiosos condenados por el asesinato de Pino Puglisi, recibiera la confirmación en la catedral de Palermo.

El cardenal evitó que la celebración tuviera lugar en la catedral, donde se encuentra la tumba del sacerdote asesinado, aunque rechazó que aquello significara negar el sacramento al joven. Romeo defendió entonces que los hijos no debían cargar con las culpas de sus padres y explicó que la decisión buscaba proteger la memoria de Puglisi y evitar convertir la celebración en un acontecimiento mediático.

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