Este fin de semana será difícil de olvidar entre los feligreses de la parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Guayaquil, en Ecuador. El sacerdote Patricio Alfredo Sánchez Molinari falleció el pasado sábado, 17 de octubre. Este párroco murió al desprenderse una cruz de la pared mientras celebraba misa en el templo –concretamente durante la oración de los fieles–, situado al sur de Guayaquil.
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Según datos de diferentes medios de América Latina, la cruz era de madera con un Cristo crucificado, estaba en la pared detrás del altar mayor y la misa se transmitía en directo por Facebook, según recoge Cadena 3. En el vídeo, el desprendimiento se produce después de 27 minutos del inicio de la transmisión y se oyen los gritos de pánico de los fieles.
De hecho, los feligreses intentaron socorrerlo y pedían a gritos una ambulancia. Tras el suceso, hasta el templo llegó personal de criminalística de la Policía local para levantar el cadáver y realizar las diligencias de investigación, según informó TV Azteca. Por su parte, la Arquidiócesis de Guayaquil confirmó la muerte con un comunicado firmado por el cardenal Luis Cabrera Herrera, arzobispo de la ciudad.
Minutos antes había reflexionado en la homilía sobre la muerte, diciendo que todos los presentes también morirán, y sobre el valor del tiempo dedicado a Dios. Según El Universo, insistió en que la vida no debe consumirse solo en el trabajo, el dinero y las preocupaciones, sino también en el tiempo dedicado a Dios y a los seres queridos. Estas palabras han acabado siendo una fatal casualidad.
Un joven redentorista
El sacerdote nació en Cuenca en 1973, así que tenía 53 años. Era redentorista y antes de ser párroco en Guayaquil trabajó durante varios años en la parroquia San Lorenzo de Vinces, en la provincia de Los Ríos.
Los Salesianos lo han recordado por su cercanía con las Hijas de María Auxiliadora y con las jóvenes, especialmente en Guayaquil. También, un día antes, el viernes 16, su arquidiócesis lo había felicitado por que cumplía el aniversario de su ordenación sacerdotal. También los redentoristas se unieron en oración por su descanso y pidieron consuelo para su familia, sus cohermanos y los fieles.
La Arquidiócesis no ha dado detalles sobre las circunstancias en que se soltó la cruz. Tampoco las autoridades han informado si había deterioro previo en las fijaciones ni si hay peritaje para determinar responsabilidades. Aunque se han comentado hipótesis sobre el anclaje de la cruz, las circunstancias están bajo investigación. Parece que no cesan las tragedias para la Iglesia de Guayaquil que perdió en marzo a dos sacerdotes que murieron ahogados al intentar rescatar a un monaguillo, como ha recordado El Universal.
