Los obispos confían en que León XIV pueda mantener su viaje a América Latina tras su operación

  • Sturla, Musolino y Farfán priorizan la recuperación del Papa y se muestran abiertos a aplazar o aligerar la agenda si lo aconsejan los médicos, mientras mantienen los preparativos para la gira por Uruguay, Argentina y Perú del 6 al 17 de noviembre
  • El programa continúa publicado oficialmente por la Santa Sede, aunque el viaje todavía no puede darse por completamente confirmado durante la recuperación posoperatoria

León XIV en el Gemelli
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Uruguay, Argentina y Perú siguen preparando la llegada de León XIV en noviembre. Lo hacen, eso sí, con la mirada puesta en Roma y con una prioridad compartida por los representantes de las tres Iglesias: que el Papa se recupere completamente de la operación pulmonar a la que fue sometido esta semana, aunque eso obligue a modificar las fechas o reducir una agenda que prevé once días de viaje por América Latina.



“Lo más importante hoy es la salud del Papa, que él esté bien, que se pueda recuperar”, ha resumido el obispo auxiliar de Córdoba (Argentina), Alejandro Nicolás Musolino. Una idea que han repetido este viernes el cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, y Edinson Farfán, obispo de Chiclayo, durante una rueda de prensa convocada por Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) para analizar las expectativas ante el viaje apostólico previsto del 6 al 17 de noviembre.

Por ahora, las Iglesias locales mantienen los preparativos. El programa oficial contempla tres jornadas en Uruguay, del 6 al 8 de noviembre; otros tres días en Argentina, hasta el 11; y una última y extensa etapa en Perú, donde Robert Prevost pasó buena parte de su vida religiosa y fue obispo de Chiclayo. Los tres prelados confían en que el viaje pueda celebrarse, pero descartan que su realización esté por encima de la recuperación del Pontífice.

“La visita del Papa ha significado para nosotros una esperanza”, ha explicado Farfán. “Nos interesa su salud, su recuperación, que sea óptima. Y si se trata de postergar el viaje, bien. Pero hasta el momento todo indica que el Santo Padre visitará América Latina, a América del Sur, especialmente Uruguay, Argentina y Perú”.

“Lo esperamos apenas pueda tener la salud suficiente”

En Uruguay, la operación ha introducido una dosis inevitable de incertidumbre en una visita que había despertado expectativas más allá de la propia comunidad católica. Sturla ha explicado que Iglesia y Estado continúan trabajando en los preparativos, aunque las oraciones de estos días se concentran primero en la recuperación del Papa.

“Lo primero aquí es que estamos con una gran expectativa de que el Papa venga, pero ante todo en estos días rezando por la salud del Papa y por su bienestar para que pueda realmente estar bien, y eso lo ponemos por encima de cualquier deseo que tenemos”, ha señalado.

El viaje tendría además un significado particular en uno de los países más secularizados de América Latina. Según los datos expuestos por el propio cardenal, alrededor del 33% de los uruguayos se identifica como católico, mientras un 28% cree en Dios sin adscribirse a una religión y otro 28% se declara agnóstico o ateo.

Sturla ha recordado hasta qué punto la secularización forma parte de la historia y la cultura del país. Desde comienzos del siglo XX, las principales festividades cristianas mantienen sus fechas en el calendario oficial, pero bajo denominaciones laicas: “Aquí la Navidad se llama oficialmente Día de la Familia y la Semana Santa se llama Semana de Turismo”.

En ese escenario, describe la comunidad católica uruguaya como una Iglesia que “rema y rema” y también como “pobre y libre, pequeña y hermosa”. La llegada de León XIV tendría una dimensión pastoral especialmente visible en Montevideo, donde está prevista su visita a Casavalle, uno de los barrios con mayores necesidades sociales de la capital y donde existe una fuerte concentración de iniciativas católicas dedicadas a vivienda, educación, mayores y formación para el trabajo.

“Nosotros confiamos que la visita, obviamente, esperamos que pueda realizarse ahora, pero si no es eso lo conveniente, lo esperamos al Papa apenas pueda tener la salud suficiente para venir a nuestra tierra“, ha asegurado Sturla. La expectativa, según el cardenal, supera además las fronteras de la población practicante. Ha citado sondeos en los que alrededor del 60% de los uruguayos manifiesta interés por la llegada del Pontífice y ha destacado que apenas percibe oposición a la visita.

Argentina prepara una visita “para todos”

La Iglesia argentina trabaja desde hace meses en un viaje que tendrá inevitablemente una dimensión especial por tratarse de la primera visita de un Papa al país desde 1987 y la primera desde el pontificado de Francisco, que nunca regresó como Pontífice a su tierra natal.

Musolino ha explicado que la preparación se está realizando a través de una comisión nacional en la que participan la Conferencia Episcopal y los obispos de las diócesis incluidas en el itinerario. La visita estará guiada por una idea tomada de la encíclica Magnifica humanitas de León XIV: convertir las “piedras desechadas” en piedras angulares y ser “constructores de comunión”.

Ese criterio, ha señalado, ha influido en la elección de algunos de los encuentros previstos. Entre ellos figuran espacios vinculados con personas con discapacidad, una visita a prisión y un gran encuentro juvenil. La Iglesia argentina ha pedido que este último tenga capacidad suficiente para acoger a un número elevado de jóvenes, después de experiencias como la peregrinación a Luján, que este mes volvió a movilizar a millones de personas.

También habrá un momento de memoria dedicado a Francisco en la catedral de Buenos Aires. Pero Musolino ha insistido en que la preparación intenta evitar que el viaje quede reducido a una sucesión de grandes actos. “Que no sea solamente el evento, sino que después continuemos con todo lo que nos dijo el Papa León”, ha explicado al hablar del lema elegido, que une la bienvenida al Pontífice con la invitación a “ir y anunciar”.

La comisión está trabajando además para que la presencia del Papa en Buenos Aires, Córdoba y Luján no se perciba como una visita limitada a esas ciudades. Personas procedentes de distintas diócesis participarán en la liturgia y ofrecerán testimonios, mientras se estudia habilitar espacios al aire libre en otras zonas del país para seguir los actos mediante retransmisiones.

El obispo auxiliar de Córdoba ha destacado también la colaboración institucional que está encontrando la Iglesia en la organización. Preguntado por la relación con el Gobierno de Javier Milei, ha explicado que durante los preparativos ha habido “muy buena disposición” tanto del Ejecutivo nacional como de los gobiernos provinciales.

“Hay signos de muy buena disposición, no solamente de parte de él, sino de parte de todo su gobierno y también de los gobiernos provinciales para poder generar un buen clima en torno a la visita”, ha señalado Musolino.

Papa subiendo al avión. Tenerife

El Papa subiendo al avión en Tenerife. Foto: EFE

“En Perú, él llega a su casa”

Si Uruguay será un país que León XIV nunca ha visitado y Argentina un territorio que conoció durante sus años como superior general de los agustinos, la etapa peruana tendrá un componente completamente diferente. Allí Robert Prevost vivió durante años, ejerció como religioso, fue administrador apostólico y posteriormente obispo de Chiclayo.

“Hablando de Perú, él llega a su casa. El Santo Padre llega a su casa“, ha resumido Farfán, su sucesor al frente de la diócesis norteña. El programa intenta reflejar también la diversidad geográfica del país. León XIV pasará por Lima, Chiclayo, Cusco y Pucallpa y tendrá encuentros vinculados con la costa, la sierra y la Amazonía. “No teníamos elección. Chiclayo tenía que ser visitada por él. Era su gran deseo llegar a su querida diócesis de Chiclayo”, ha explicado el obispo.

Farfán ha detallado una agenda especialmente intensa. En Lima está previsto un encuentro con los obispos del país, otro con sacerdotes, religiosos y laicos y una cita con jóvenes en el Estadio Nacional. Después llegará Chiclayo, donde celebrará una gran eucaristía en las pampas de Pimentel.

La diócesis espera allí fieles procedentes de todo el norte de Perú e incluso de Ecuador. “Su gente es muy generosa, su gente es solidaria y vive su fe desde la sencillez”, ha explicado Farfán sobre la comunidad que Prevost dirigió entre 2015 y 2023. La estancia incluirá también un encuentro pastoral con obispos, sacerdotes, seminaristas, consejos pastorales y equipos sinodales, así como una cita con universitarios en la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo, de la que Prevost fue gran canciller.

Otro de los deseos del Pontífice era regresar a las periferias geográficas que conoció durante su etapa misionera. Algunos puntos inicialmente estudiados tuvieron que descartarse porque las condiciones meteorológicas y de acceso en helicóptero no permitían garantizar su seguridad. Finalmente, está prevista una celebración en Santa Cruz de Succhabamba, en Cajamarca, perteneciente a la diócesis de Chiclayo.

También se ha organizado un encuentro en Zaña con representantes de comunidades quechuas de Incahuasi y Cañaris, pastoral afro y migrantes. Después viajará a Cusco y a Pucallpa. Según Farfán, esta última etapa supondrá la primera vez que un Pontífice celebre una eucaristía en la Amazonía peruana.

Una agenda que podría aligerarse

Precisamente la intensidad del programa ha ganado importancia después de la intervención pulmonar del Papa. El viaje contempla numerosos desplazamientos internos, cambios de ciudad y grandes celebraciones en apenas once días, por lo que la evolución de León XIV durante las próximas semanas será determinante.

Preguntados directamente por la posibilidad de un aplazamiento, los tres responsables eclesiales han evitado adelantar una decisión que corresponde a la Santa Sede y a los médicos. Tampoco existe por ahora una fecha alternativa acordada. “Es muy pronto para decir qué pasa si se pospone, no se pospone”, ha aclarado Sturla, subrayando que, si finalmente hubiera que cambiar las fechas, Uruguay esperaría la propuesta de Roma y tendría que coordinarla también con los gobiernos implicados.

El cardenal ha señalado que enero sería un mes especialmente complicado para Uruguay por el calor y las vacaciones, mientras que “diciembre, febrero, marzo” podrían ofrecer otras posibilidades. Y ha abierto otra opción si la gira mantiene sus fechas actuales: “Estamos abiertos, por supuesto, si se realiza ahora la visita, a tener que aligerar algo la agenda del Santo Padre”.

Musolino ha coincidido con este criterio y ha señalado que, si fuera necesario retrasar el viaje, el desafío de la Iglesia argentina sería mantener el entusiasmo de las numerosas personas que llevan meses trabajando en la preparación. Farfán, por su parte, ha hecho la misma lectura desde Perú. “Estamos atentos a cualquier recomendación que nos dé también la Santa Sede, de los médicos. Siempre queremos la salud del Santo Padre. Esto es lo primordial”, ha afirmado.

“Si ellos nos dan algunas recomendaciones, hay que cortar algunos encuentros o reducir algunos encuentros. Estamos prestos al diálogo y siempre atentos a sus recomendaciones”, ha añadido. Incluso en caso de aplazamiento, ha asegurado, los preparativos continuarían: “Llegará el momento en que sí ya el Santo Padre esté recuperado y pueda visitar”.

Cardenal Daniel Sturla

Cardenal Daniel Sturla (Uruguay)

Qué quedará después del Papa

La rueda de prensa organizada por ACN no se ha detenido únicamente en si León XIV podrá realizar el viaje, sino también en qué esperan las Iglesias que ocurra cuando termine. En este sentido, Sturla espera que pueda actuar como una “brisa” para una Iglesia uruguaya acostumbrada a remar en un contexto fuertemente secularizado. El arzobispo ha señalado además un fenómeno que, asegura, está observando especialmente en Montevideo: la llegada a la fe de jóvenes adultos y personas que no habían tenido prácticamente contacto anterior con la Iglesia.

“Hay un camino de conversión de mucha gente que nos está sorprendiendo”, ha explicado. Algunos, ha añadido, fueron bautizados durante la infancia y después se alejaron completamente; otros no habían recibido siquiera el bautismo. El cardenal espera que la visita pueda dar impulso a este proceso.

Por su parte, Musolino ha hablado también de un “reverdecer” entre determinados jóvenes argentinos que buscan respuestas espirituales después de experiencias como la pandemia y ante problemas como la salud mental. Para el obispo, una de las claves está en que la Iglesia sea capaz de ofrecerles espacios reales de participación en los que perciban que “su palabra vale” y que también tienen capacidad de iniciativa.

“No solamente es linda la visita del Papa, fue maravillosa y nada más”, ha advertido. Los mensajes deberán ser retomados posteriormente por la Conferencia Episcopal y por cada diócesis para traducirlos en procesos de formación y acompañamiento. “Tenemos que aprovechar los mensajes, pero es una gran responsabilidad de la Conferencia Episcopal Peruana poder acompañar luego estos espacios para profundizar cada tema”, ha señalado.

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