La Diócesis de San Sebastián pone en marcha el primer Sínodo diocesano de su historia. Bajo el lema ‘Zurekin – Contigo’, la Iglesia de Gipuzkoa abre un proceso que se prolongará hasta, al menos, 2028 y con el que pretende escuchar a miles de personas antes de tomar decisiones sobre cuestiones que van desde la participación de los laicos hasta la organización territorial, la transparencia o la sostenibilidad económica.
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El primer gran encuentro tendrá lugar este sábado, 17 de octubre, cuando más de 300 personas se reunirán en el Seminario Diocesano de San Sebastián para comenzar públicamente un camino que la diócesis define como de “escucha, reflexión, diálogo y discernimiento sobre el futuro de la Iglesia en Gipuzkoa”.
El proceso parte de una constatación expresada sin demasiados rodeos en los propios materiales: la Iglesia local considera que se encuentra en una “encrucijada” y ante “un momento fundamental para la evangelización en una sociedad cambiante”.
Escuchar antes de decidir
“El propósito declarado no es confirmar decisiones previas, sino abrir un proceso real de escucha y discernimiento”, señala el dosier preparado por la diócesis para presentar el Sínodo. La invitación se dirige al conjunto de la comunidad católica de Gipuzkoa: sacerdotes, religiosos, laicos, parroquias, movimientos, asociaciones, colegios y Cáritas, pero también a personas que se sienten católicas o cercanas a la Iglesia aunque no participen habitualmente en ella.
“Cabemos todos” es una de las expresiones con las que el documento resume esa voluntad de incorporar la pluralidad existente dentro de la diócesis. Otra de las consignas elegidas es “Tu voz es importante”. La participación tendrá varias vías. Habrá una encuesta, disponible en formato digital y en papel y elaborada en colaboración con la Universidad de Deusto, además de grupos sinodales y otras actividades que se irán concretando a lo largo de las distintas fases.
Laicos, transparencia y sostenibilidad
El proceso no estará limitado a cuestiones espirituales o doctrinales. La diócesis ha identificado ya varios asuntos que considera relevantes para su futuro, aunque subraya que no constituyen un listado cerrado de decisiones. Entre ellos figuran la participación de las personas laicas y el papel de los equipos pastorales, la catequesis, la liturgia y la dimensión caritativo-social de la Iglesia. También la organización territorial de parroquias y unidades pastorales, la sostenibilidad económica y patrimonial y la transparencia.
El objetivo, según los materiales, es “responder pastoralmente a una sociedad y a unas comunidades en transformación” y avanzar hacia una Iglesia más misionera. La diócesis sostiene que las respuestas para los próximos años no pueden llegar únicamente “desde la inercia” y reclama creatividad para afrontar los cambios sociales y culturales.
En una de las preguntas frecuentes incluidas en el dosier, la propia diócesis reconoce los retos a los que se enfrenta: “La Iglesia, al igual que el resto de las instituciones occidentales, se enfrenta a muchos retos propios de una sociedad cambiante donde el desarrollo trepidante de la tecnología y movimientos globales exigen una reflexión sobre los mejores métodos para afrontar la realidad”.
“No es otra ronda de reuniones”
La Diócesis de San Sebastián quiere además evitar que el Sínodo sea percibido como otro proceso consultivo destinado a terminar en un documento. “El sínodo no es ‘otra ronda de reuniones para la renovación futura'”, advierte expresamente. El proceso se presenta como la continuación de un camino de renovación que lleva años desarrollándose en Gipuzkoa. Sus antecedentes se remontan a experiencias posteriores al Concilio Vaticano II, entre ellas la denominada “Ponencia 0” de Zestoa, en los años 80, que marcó las líneas de la diócesis durante los años posteriores.
En el año 2000 se produjo otro proceso de reflexión que desembocó en el documento “Una Iglesia al servicio del Evangelio”. A ello se han sumado posteriormente las renovaciones pastorales y el desarrollo de las unidades pastorales. La novedad ahora es institucional. Nunca antes la diócesis, creada en 1950, había celebrado un Sínodo diocesano con esta forma canónica. El obispo de San Sebastián, Fernando Prado, será quien conduzca un proceso que aspira a transformar la escucha en decisiones y, posteriormente, en cambios concretos.
Un camino hasta 2028
El Sínodo tendrá cuatro grandes etapas. La primera, ya en marcha, se extenderá hasta diciembre de este año y estará dedicada a sensibilizar a la comunidad, rezar y recoger aportaciones mediante la encuesta.
Entre enero y junio de 2027 funcionarán los grupos sinodales, concebidos como espacios para “escuchar en el Espíritu, reflexionar y participar”. A partir de octubre de ese mismo año comenzará la Asamblea Sinodal, encargada de estudiar y discernir las propuestas recibidas.
La última etapa llegará desde 2028, cuando deberá comenzar la aplicación de aquello que se haya discernido durante el proceso. Por el momento no hay una fecha concreta para la publicación de unas conclusiones definitivas.
La diócesis deja claro que tampoco se tratará de una votación sobre su futuro. “No se debe reducir a ese esquema”, explica. El Sínodo tendrá responsabilidades diferentes según la misión de cada participante, aunque la escucha al conjunto del Pueblo de Dios será uno de sus ejes.
Un grupo de laicos ha retomado las procesiones en San Sebastián. Foto: Manuel Díaz de Rada/ Lurrak Studio
Tres encuentros para preparar el proceso
La puesta en marcha estará acompañada durante los próximos meses por tres jornadas formativas en el Seminario Diocesano de San Sebastián. El 5 de noviembre intervendrá Francisco Conesa, obispo de Solsona y padre sinodal en el último Sínodo, para explicar qué significa un Sínodo diocesano. El 11 de noviembre será el turno de Carmen Peña, catedrática de Derecho Canónico de la Universidad Pontificia Comillas y miembro de la Comisión Teológica del Sínodo sobre la Sinodalidad, que abordará para qué sirve este proceso.
Finalmente, el 3 de diciembre, José San José Prisco, decano de la Facultad de Derecho Canónico de Salamanca y experto del Sínodo sobre la Sinodalidad, explicará cómo se desarrollará el discernimiento y la toma de decisiones. Con el encuentro de este sábado comienza así formalmente un proceso que la diócesis resume en cuatro verbos: “Escuchar. Caminar juntos. Renovar la Iglesia. Vivir la misión”.
