El purpurado italiano de 92 años pasará a ser emérito después de que León XIV aprobara la elección del actual prefecto del Dicasterio para la Evangelización
León XIV con el cardenal Tagle. Foto: Vatican Media
El cardenal Giovanni Battista Re se jubila a los 92 años. El purpurado italiano presentó su renuncia a León XIV como decano del Colegio Cardenalicio y, según ha informado hoy la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el Papa la ha aceptado.
De esta manera pone fin a toda una vida al servicio de la Santa Sede, con gran protagonismo durante los tres últimos pontificados. Juan Pablo II lo nombró en el 2000 prefecto del Dicasterio para los Obispos, responsabilidad en la que le confirmó Benedicto XVI. Durante el papado de Francisco fue el decano del Colegio Cardenalicio, elegido en 2020.
El cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, en la misa del segundo día del consistorio. Foto: Vatican Media
Re pasa ahora a ser decano emérito, y cede el testigo al cardenal prefecto del Dicasterio para la Evangelización, Luis Antonio Tagle (69 años). El purpurado filipino fue ratificado ayer por el Pontífice, que aprobó el nombramiento hecho por los cardenales de la orden de los obispos, los de mayor rango.
En la actualidad, son ocho los cardenales obispos: el propio Re, Leonardo Sandri (vicedecano), Pietro Parolin (secretario de Estado), Tagle, Fernando Filoni, Beniamino Stella, Louis Sako y Béchara Rai. También lo era Robert Francis Prevost hasta que fue elegido Papa.
La realidad es que Tagle es el más joven de estos ocho purpurados. De hecho, solo él, Parolin y Sako son menores de 80 años, límite de edad para entrar en un cónclave.
Tagle será desde ahora el encargado de presidir los consistorios, que fueron escasos durante el pontificado de Francisco, pero que León XIV ya ha demostrado que quiere convocarlos de forma más habitual.
Más allá de presidir los consistorios, su protagonismo real lo adquiere en el caso del fallecimiento del Papa, pues es el encargado de notificar su fallecimiento, presidir el funeral y convocar las congregaciones generales previas al cónclave.
Durante el cónclave es también quien preside la misa ‘pro eligendo Romano Pontifice’ y quien pregunta al futuro papa, una vez elegido por el resto de cardenales, si acepta el cargo y con qué nombre.