En un videomensaje, el Papa agradece el apoyo histórico a la jornada y destaca cómo esta iniciativa impulsó su propia vocación agustina
Domingo Mundial de las Misiones 2025. Foto: OMPE - México
A escasos días de la celebración del Domingo Mundial de las Misiones (Domund) el próximo 18 de octubre, el papa León XIV ha difundido un videomensaje para conmemorar el centenario de esta jornada solidaria.
En su alocución, el Pontífice rinde homenaje a la iniciativa instaurada hace 100 años por su predecesor, Pío XI, destacando que su objetivo de fomentar la oración y el apoyo a la evangelización ha dejado una huella profunda en la historia eclesial y ha transformado su propia vida.
Durante su discurso, el Papa compartió un testimonio muy personal sobre cómo el espíritu del Domund influyó directamente en su camino religioso. Echando la vista atrás, León XIV confesó que “las oraciones ofrecidas al Señor de la mies ayudaron a preparar mi corazón para escuchar la llamada de Jesús a seguirlo como misionero agustino”.
Además, quiso destacar la generosidad material y espiritual de la comunidad internacional, reconociendo que “las oraciones y contribuciones de los fieles alentaron y sostuvieron mi labor misionera en Perú, así como la de innumerables personas en todo el mundo”.
Para enmarcar esta edición del centenario, el Papa ha propuesto el lema “Uno en Cristo, unidos en la misión”, una frase que busca inspirar la colaboración conjunta de todos los creyentes. El pontífice recordó a los fieles que “mediante el bautismo, cada uno de nosotros se convierte en miembro del Cuerpo de Cristo y adquiere un papel único en la contribución a la obra salvífica de Jesús”.
Bajo esta premisa, hizo un llamamiento a trabajar como una sola familia e invitó encarecidamente a la acción señalando que “sus oraciones y su apoyo concreto serán de gran ayuda para llevar el evangelio del amor de Dios a todos, especialmente a los más pobres y necesitados”.
El impacto de este siglo de solidaridad ininterrumpida queda respaldado por los datos históricos de las Obras Misionales Pontificias, que muestran un crecimiento espectacular en los territorios de misión. En los últimos 100 años, la Iglesia en estas zonas ha pasado de contar con 9,6 millones de fieles a reunir a 346 millones de católicos, multiplicando también sus parroquias de 627 a más de cuarenta mil.
Ante esta realidad de expansión y ayuda social, el Papa concluyó su mensaje con un profundo agradecimiento a todos los colaboradores y lanzó una última petición instando a que “comprometámonos todos a contribuir, cada uno según su vocación y los dones recibidos, a la gran misión evangelizadora, que es siempre obra del amor”.