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León XIV a los artistas: “A los algoritmos les falta la chispa de lo humano”

| 02/10/2026 - 18:21

El Papá ha reivindicado hoy el valor de la creación artística frente al avance de la inteligencia artificial





“A los algoritmos les falta la chispa de lo humano”. Así ha reivindicado este viernes León XIV el valor de la creación artística frente al avance de la inteligencia artificial y ha pedido renovar la alianza entre la Iglesia y el mundo de la cultura para “custodiar lo humano”.



El Papa ha recibido en el Palacio Apostólico a los artistas y comisarios participantes en el encuentro ‘El arte de la posibilidad: tejer juntos’, promovido por el Dicasterio para la Cultura y la Educación. Una audiencia en la que ha agradecido especialmente su colaboración con la Santa Sede en los proyectos de arte contemporáneo y en los pabellones de la Bienal de Venecia.

“La Iglesia necesita de ustedes”, les ha dicho, retomando unas palabras de Pablo VI dirigidas a los artistas en 1964 y trasladándolas ahora a un escenario marcado por la irrupción de la inteligencia artificial.

Arte humano frente a la máquina

En su discurso, León XIV ha señalado que, en la era de la inteligencia artificial, resulta “urgente distinguir el arte humano de aquello que es producido por las máquinas”. “Existe una diferencia ontológica, antes incluso que estética, entre el arte y aquello que una máquina puede generar mediante cálculo estadístico a partir de millones de imágenes ajenas”, ha afirmado.

“A los algoritmos les falta la chispa de lo humano”. Una chispa que, ha añadido citando su encíclica ‘Magnifica humanitas’, “la cultura y el arte, cuando son auténticos, custodian”.

El arte como otro “motor de búsqueda”

El Pontífice ha comparado también el modo en que funciona el arte con la lógica de los actuales motores de búsqueda. Estos últimos, ha señalado, pueden ofrecer miles de respuestas en apenas un segundo, pero “devuelven lo que ya existe y tienden a darnos aquello que ya queremos”.

Sin embargo, el arte “es otro tipo de ‘motor de búsqueda’”, ya que no trabaja mediante la indexación, sino a través de las preguntas. Su búsqueda, ha dicho, “no se conforma con la mera suma de los hechos”, sino que continúa excavando “más profundamente” para encontrar la trama que los une.

Por eso, ha añadido, el arte que “resiste al aplanamiento”, ralentiza la mirada y obliga a detenerse delante de aquello que no puede consumirse inmediatamente se convierte en “una forma de regeneración cultural y espiritual”.

León XIV en su audiencia con los artistas. Foto: Vatican Media

El ruido que no deja escuchar

“El gran peligro ya no es solamente la censura, sino el aplanamiento; no solo el silencio impuesto, sino el ruido que hace imposible escuchar”, ha advertido. Frente a esa saturación, el Papa ha presentado al arte como una especie de antena capaz de captar “las grandes preguntas del corazón humano”, que algunas veces aparecen “como un grito” y otras “más a menudo como un susurro”.

La tarea del artista consiste, entonces, en hacerlas “audibles, visibles, compartibles”. De ahí que la Iglesia, ha explicado, nunca haya considerado el arte un simple elemento decorativo. Y, para la comunidad cristiana, es “un lugar fundamental de escucha” desde el que acercarse a “las aspiraciones y las heridas de la humanidad”, a su necesidad de belleza, justicia y paz y a su búsqueda de sentido.

Finalmente, el Papa ha recordado el pabellón de la Santa Sede instalado en la prisión femenina de la isla de Giudecca durante la Bienal de Venecia y visitado por Francisco. Aquel proyecto, ha señalado, no consistía simplemente en “llevar el arte a la cárcel”, sino en permitir que la propia prisión, “con su verdad muchas veces eliminada”, pudiera enseñar algo al arte y a quienes entraban en contacto con ella.

“La persona humana es ‘digna’ por el simple hecho de existir” y es siempre mayor que “su fragilidad o sus errores”, ha concluido el pontífice, recuperando las palabras pronunciadas durante su reciente viaje a Lourdes.