Europa

El cardenal Matteo Zuppi concluye su tercer viaje a Moscú como enviado especial del Papa

| 01/10/2026 - 07:06

El purpurado finaliza una nueva misión diplomática de tres días en Rusia, enfocada en el intercambio de prisioneros y el retorno de los niños ucranianos deportados





El cardenal Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia y presidente del episcopado italiano, ha finalizado este miércoles 30 de septiembre un nuevo viaje diplomático de tres días a la capital rusa. Esta visita, que supone su tercer desplazamiento a Moscú tras los realizados en junio de 2023 y octubre de 2024, subraya el compromiso del Vaticano por mantener viva su labor de mediación en el conflicto entre Rusia y Ucrania, una labor iniciada desde el estallido de la guerra el 24 de febrero de 2022.



Tal y como atestigua la imagen captada durante su visita, el prelado ha mantenido encuentros del más alto nivel, llegando a estrechar la mano del ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, según recoge el periódico La Croix.

Una misión de carácter humanitario

La agenda del enviado especial se ha centrado en los contactos con las autoridades rusas para abordar cuestiones estrictamente humanitarias. Esta misión, que fue encomendada inicialmente por el papa Francisco y que ahora continúa bajo el pontificado del papa León XIV, tiene como prioridades respaldar los esfuerzos para el intercambio de prisioneros de guerra y resolver el drama de los civiles afectados.

Las estimaciones apuntan a que existen al menos 7.000 prisioneros ucranianos y unos 4.000 rusos capturados. A esta situación se suma la tragedia de miles de niños ucranianos que han sido arrancados de sus familias y trasladados a territorios ocupados por el ejército ruso. Según ha manifestado el propio presidente de la conferencia episcopal italiana a la agencia Tass, el objetivo de la Santa Sede es profundizar en este diálogo para aliviar el sufrimiento provocado por el conflicto y contribuir a resolver estos problemas humanitarios.

Canales diplomáticos abiertos

Durante los últimos meses, el Vaticano ha intensificado sus esfuerzos para encontrar una ventana de oportunidad que permita no romper el hilo de comunicación entre Kiev y Moscú. Como muestra de esta estrategia diplomática, recientemente el responsable de las relaciones exteriores del Vaticano, el arzobispo Paul Richard Gallagher, también viajó a Rusia.

Durante su estancia, Gallagher ofició una misa por la paz y mantuvo encuentros tanto con Serguéi Lavrov como con el metropolita ortodoxo Antonio de Volokolamsk, representante del Patriarcado de Moscú. Para la diplomacia de la Santa Sede, el éxito actual no radica en forzar a las dos partes a sentarse en una misma mesa de forma inmediata, sino en facilitar procesos concretos. Gracias a esta labor en el terreno humanitario, el Vaticano ha logrado reunir a familias separadas y ha facilitado la liberación de cautivos mediante el intercambio de listas de prisioneros.

Esta perseverancia diplomática se alinea perfectamente con la visión expresada por el papa León XIV durante su reciente visita a Francia. Allí, el pontífice apeló a la vocación pacífica de Europa y subrayó la necesidad de ser pacientes, pero al mismo tiempo de demostrar el “coraje de la negociación”, estando dispuestos a sacrificar ciertas posturas en aras de la paz. Esta perspectiva se percibe como un enfoque más matizado en comparación con las declaraciones de su predecesor.

En 2024, el papa Francisco generó una profunda indignación en Ucrania al sugerir que se debía tener “la valentía de la bandera blanca” y negociar cuando la situación era adversa. Con un enfoque más prudente pero igualmente decidido, la Santa Sede sigue apostando por mantener el diálogo activo en medio del conflicto.

Rueda de prensa conjunta del arzobispo Gallagher con el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Lavrov en agosto de 2026. Foto: Vatican Media

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