Europa

El Papa en la Maison Bakhita defiende que la caridad que humaniza el mundo: “Nadie es tan pobre que no tenga nada que dar”

| 26/09/2026 - 10:18

León XIV visitó el Centro de acompañamiento e integración social de París y pidió “hacer espacio” a los descartados





En la mañana de su segunda jornada en París, este sábado 26 de septiembre, el papa León XIV visitó el Centro de acompañamiento e integración social Maison Bakhita. Allí fue recibido por la directora del centro, Valérie Moniod, quien en sus palabras de bienvenida destacó que este es un lugar “donde cada día se encuentran personas exiliadas y voluntarios que las acogen”, movidos por unas palabras que hacen latir el corazón del proyecto: “acogida, encuentro, fraternidad”.



Momentos de desaliento

A continuación, el pontífice escuchó atentamente los testimonios de tres de los asistidos por el centro y las asociaciones vinculadas. Meysam, un refugiado afgano de 35 años, relató sus dificultades y los momentos de desaliento que sufrió, pero dejó un firme mensaje: “en la vida, no hay que rendirse nunca” y “Todo pasa”.

Lise-Marie, una joven con discapacidad, compartió con alegría cómo la comunidad se ha convertido en un grupo de amigos y expresó su emoción por dar testimonio ante el Papa. Finalmente, Blessing, una joven nigeriana que fue víctima de la trata, reconoció el papel vital de la asociación para reconstruir su vida y confesó su arraigada fe: “Dios tiene un lugar importante en mi vida. Sin Dios no se puede hacer nada”.

La mirada a los pobres

Tras estos testimonio, León XIV subrayó el valor insustituible de la labor que realizan, inspirados por el nombre de santa Josefina Bakhita, que invita “a reconocer el papel fundamental de las mujeres en la construcción de una civilización del amor, como alternativa a la cultura que desintegra a las comunidades y enferma de soledad a las ciudades”.

El Obispo de Roma aseguró que “la historia de la Iglesia y de la humanidad, si la observamos más de cerca, no la escriben quienes dan la impresión de vencer al imponerse y ocupar el espacio, sino quienes ‘hacen espacio’, establecen procesos de paz, generan confianza y fomentan la vida”.

El Papa exhortó a todos “a ver a quienes son invisibilizados, a liberar a quienes la economía y la cultura reducen hoy a la esclavitud, a honrar la dignidad infinita de cada hermano y hermana, en quienes el mismo Jesús viene a llamar a nuestra puerta”. Elevando la mirada hacia el misterio de la encarnación, afirmó que “la realidad es que los pobres para los cristianos no son una categoría sociológica, sino la misma carne de Cristo”. Por ello, insistió en que “el Cristo pobre y crucificado se deja encontrar y amar a través de estos hombres y mujeres que nos invitan a salir de nosotros mismos y a practicar la caridad”.

En referencia al intercambio recíproco que se da en lugares como la Maison Bakhita, el pontífice dejó una máxima lapidaria: “Nadie es tan pobre que no tenga nada que dar; nadie es tan rico que no tenga nada que recibir”.

La protección de María

Como colofón de este encuentro, el Papa entregó a la Maison Bakhita un regalo: un relieve artístico moderno de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Esta imagen, cuyo original constituye la devoción mariana más antigua venerada en la nueva Basílica de San Pedro, fue entregada “como un signo de protección, acogida y esperanza”.

El texto que acompañaba el obsequio explicaba que el nombre de la advocación evoca el corazón de la misión del centro: “hacerse próximos a quien llega, reconocer su dignidad y acompañarlo en el camino”, haciendo el deseo de que la Maison Bakhita siga siendo “una casa en la que personas provenientes de tierras e historias diferentes puedan encontrar acogida y la posibilidad de recomenzar”.

El papa León XIV en la Maison Bakhita de París. Foto: EFE

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