Vaticano

La Farmacia Vaticana refuerza su atención a los más vulnerables frente a las olas de calor extremo

| 21/08/2026 - 18:29

El centro de salud de la Santa Sede combina innovación, prevención y el carisma de la hospitalidad mientras Italia se enfrenta a temperaturas récord





Con más de 16.000 muertes adicionales registradas en los últimos tres meses debido al calor extremo, Europa se enfrenta a una crisis de salud pública sin precedentes. Ante este escenario, la Farmacia Vaticana, situada a la sombra de la cúpula de San Pedro, ha activado una serie de medidas para proteger a los grupos más frágiles.



El religioso Binish Thomas Mulackal, director de la institución y miembro de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, advierte de la gravedad de la situación: “Las olas de calor representan un verdadero desafío para la salud pública, especialmente para los ancianos, los niños y las personas con enfermedades crónicas”.

Para hacer frente a las altas temperaturas, el centro ha aumentado drásticamente la disponibilidad de productos de rehidratación, suplementos salinos y protectores solares, según ha relatado Mulackal en una entrevista a los medios vaticanos. Además, desde la farmacia insisten en la importancia de la prevención, recomendando a la población evitar la exposición al sol en las horas centrales del día, mantenerse hidratados incluso sin sed y llevar una dieta ligera rica en frutas y verduras.

La salud como derecho innegociable

Más allá de la dispensación diaria de miles de medicamentos a empleados, peregrinos y residentes, la Farmacia Vaticana colabora estrechamente con las clínicas gratuitas “Madre di Misericordia” y “San Martino”. A través de esta sinergia, garantizan los tratamientos a personas en situación de vulnerabilidad económica y social.

“La salud es un derecho fundamental para todos, y la dignidad de la persona siempre está por encima de cualquier otra consideración”, subraya el director, recalcando que nadie debería tener que renunciar a un tratamiento por motivos económicos.

Tradición e innovación

Fundada en 1874, la Farmacia Vaticana sigue siendo un referente en la elaboración de preparados galénicos, adaptando las terapias a las necesidades específicas de cada paciente. Destacan sus reconocidas cápsulas de extractos vegetales, como la espirulina, así como sus productos históricos: el enjuague bucal ‘Stomaticon’ y sus tradicionales aguas perfumadas.

Sin embargo, la tradición no está reñida con la modernidad. Desde 2019, la institución se encuentra inmersa en un proceso de robotización y automatización logística. El objetivo es aumentar la seguridad y rapidez en la distribución, pero con un fin puramente humano: liberar al personal de tareas mecánicas para que puedan dedicar más tiempo a los pacientes. “La tecnología nunca reemplaza a las personas”, señala fray Mulackal. “Detrás de cada receta, cada solicitud y cada consejo hay una historia personal que merece atención, respeto y aceptación”.

El espíritu de san Juan de Dios

De cara a los desafíos presentes y recordando la reciente experiencia del Año Santo 2025, el equipo de la farmacia mantiene vivo el carisma de San Juan de Dios: poner siempre a la persona en el centro.

Como recuerda su director, el objetivo trasciende la mera entrega de medicamentos para convertirse en un acto de acogida y esperanza: “Queremos que toda persona que entre en la Farmacia Vaticana se sienta acogida no solo como paciente, sino como hermano o hermana, sabiendo que la verdadera sanación siempre surge del encuentro entre el conocimiento científico, la caridad y la esperanza”.

Este verano la Farmacia Vaticana abre de lunes a viernes de 8:30 a 15:00 h; y los sábados de 8:30 a 13:00 h (hasta el 29 de agosto). Y el puesto en el Braccio di Carlo Magno, de lunes a sábado de 8:30 a 19:30 h. También cuentan con una página web renovada: www.farmaciavaticana.va.

Los trabajadores de la Farmacia Vaticana en una audiencia. Foto: Vatican Media

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