La Iglesia en México recordó los 100 años de la entrada en vigor de la ‘Ley Calles’ (31 de julio de 2026) y a partir de ahora, inaugura “un tiempo de memoria agradecida y de discernimiento eclesial que nos acompañará hasta el jubileo Guadalupano de 2031 y el jubileo de la Redención de 2033”.
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En un comunicado, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) reflexionó en torno a esa fecha, pues la referida ley era reglamentaria en materia de culto: “penalizaba la vida ordinaria de la Iglesia y sometía el ministerio de los sacerdotes al control del Estado”.
Relató que el 1 de agosto de 1926, México despertó sin misas públicas; “se abría así uno de los capítulos más dolorosos… una lucha armada de 1926-1929, hasta los ‘arreglos’ de junio de 1929 y en una segunda etapa de hostilidad que se extendió hasta finales de los años treinta”.
“La libertad religiosa no es privilegio del clero, sino derecho de toda persona”
Señaló que en aquel tiempo “el grito popular que ningún ejército pudo apagar” fue ‘¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!’; “cien años después, ese grito sigue siendo un programa: reconocer que ningún poder humano es absoluto, porque sólo Dios es Señor de la conciencia y de la historia”.
De aquel suceso -aseveró el Episcopado- “conmemoramos la fidelidad de un pueblo creyente que, en medio del miedo, siguió rezando en las casas, bautizando a sus hijos a escondidas, protegiendo a sus sacerdotes y mantuvo viva la fe cuando no había templos abiertos“.
De igual modo, resaltó “el testimonio de los mártires, que no mataron por Cristo, sino que murieron por Él perdonando a sus verdugos… la libertad religiosa no es un privilegio del clero, sino un derecho de toda persona humana, y que su negación siempre termina costando sangre”.
“La persecución contra la Iglesia fue real”
Para los obispos, lo ocurrido en aquellos años “tiene ese rostro trágico… De lado de las trincheras y del lado de los batallones había hijos de la misma tierra, bautizados en las mismas parroquias… con la misma Madre en el pecho, la Virgen de Guadalupe. Hermanos que se mataron entre hermanos“.
Los obispos detallaron que la persecución contra la Iglesia fue real: “Hubo templos cerrados y profanados, sacerdotes fusilados sin proceso, religiosas expulsadas, laicos ahorcados… miles de asesinados, deportaciones, delaciones y niños convertidos en víctimas”.
Los mártires -añadieron los obispos- “construyeron la nación… con lo que sostiene a un pueblo por dentro: la convicción de que hay verdades por las que vale la pena vivir y morir, la certeza de que el poder tiene límites y la libertad de una conciencia que no se vende. Y construyeron sobre todo el Reino de Dios”.
“La libertad religiosa en México aún no es plena”
La CEM destacó que México ha avanzado después de los sucesos relatados: “Reconocemos con gratitud y con sentido histórico los pasos dados por nuestro país: las reformas constitucionales de enero de 1992, la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público en julio del mismo año”.
Asimismo, dijo, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con la Santa Sede y la reforma al artículo 24 constitucional en 2013; “agradecemos a cuantos, desde el gobierno y desde la sociedad civil, han hecho posible un clima de respeto y colaboración forjando un Estado con mayor libertad”.
No obstante, añadieron, “la libertad religiosa en México aún no es plena. Persisten restricciones que no corresponden a una democracia madura: límites al ejercicio ordinario del culto fuera de los templos, la imposibilidad de que las asociaciones religiosas accedan a concesiones de radio y televisión”.
Clima de violencia que impide a algunas comunidades vivir libremente su fe
De igual modo, expresaron que existen restricciones a la libertad de los padres para elegir la educación religiosa de sus hijos, “ante la imposición de modelos educativos sin consenso, y una actitud de la clase política que no ha asimilado la nueva cultura constitucional de la libertad religiosa”.
Destacaron la gravedad de que los creyentes vivan sus convicciones: “más grave aún es cuando el Estado permite que el crimen organizado se convierta en un gobierno paralelo que controla territorios, donde se anulan todos los derechos humanos: secuestra, extorsiona, asesina, deforma la conciencia de los jóvenes”.
Añadieron que ese “clima de violencia generalizada afecta a toda la sociedad y también impide que algunas comunidades vivan libremente su fe. La sangre de sacerdotes asesinados en el ejercicio de su ministerio… nos dice que la lista de los testigos no se cerró en 1929″.
“Rechazamos toda violencia, la de ayer y la de hoy”
La Iglesia también reflexionó respecto al martirio, al explicar que “el mártir es la afirmación más radical del valor de la persona: prefiere perder la vida antes que perder su rostro y su conciencia. Y es también la razón por la que rechazamos toda violencia, la de ayer y la de hoy”.
El que mata a un hermano -agregó- destruye un cuerpo pero también “una imagen de Dios. Denunciamos la ideología, tan actual, que mide el valor de la persona por su utilidad, eficiencia o rendimiento, y convierte a los pobres, los enfermos, los migrantes, los ancianos y los no nacidos en material descartable”.
Pidió a los legisladores y a las autoridades leyes y prácticas “que garanticen plenamente la libertad religiosa; y pedimos a los católicos que no reclamen para sí lo que no estén dispuestos a defender para los demás”.
“Caminar juntos, un modo de reconciliarnos”
En ese contexto, la Iglesia refirió que en estos años las comunidades parroquiales “vivirán jornadas de oración por la paz de México y por la libertad de las conciencias; caminatas y peregrinaciones por la paz, en las que caminar juntos es ya un modo de reconciliarnos”.
Asimismo, destacó que habrá “celebraciones y romerías en el Santuario de los Mártires, en el Cerro del Cubilete y en tantos lugares que guardan la memoria de la entrega; y esas expresiones de cultura y de devoción popular —cantos, obras de teatro, películas, retablos, fiestas patronales”.
De igual modo, mencionó que universidades, seminarios e institutos ofrecerán diplomados de reflexión, congresos y simposios “donde esta historia se estudie con rigor documental y sin apologías, porque la verdad no necesita ser maquillada para ser luminosa”.
Mensaje de la Conferencia del Episcopado Mexicano
A CIEN AÑOS DE AQUEL 1926 | EL CONFLICTO RELIGIOSO EN MÉXICO
“Memoria de nuestros mártires, libertad religiosa y construcción de la paz”Iniciamos un tiempo de memoria agradecida y de discernimiento eclesial que nos acompañará en… pic.twitter.com/GXLwPbHW5q
— CEM (@IglesiaMexico) July 31, 2026
