El destino incierto de las HAM: ¿abandonarán sus tres conventos?

La supresión como asociación pública de fieles implicaría dejar la vida comunitaria en los tres espacios eclesiales, una decisión en manos de los propietarios de los edificios

Marimí, superiora de las HAM, durante una celebración del grupo
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Este martes, el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, decretó la supresión de las Hijas del Amor Misericordioso como asociación pública de fieles. En términos coloquiales, la institución conocida como las HAM deja de existir para la Iglesia y como Iglesia, por tanto, como tal no puede organizar actividades pastorales ni sus integrantes pueden ser reconocidas como una futurible comunidad religiosa.



Con este punto de partida, de efectuarse esta disolución, las cerca de 120 mujeres que conforman este grupo, deberían abandonar la vida comunitaria, tal y como hasta ahora, puesto que su modelo establecido no estará aprobado ni respaldado por la Iglesia. Tras la decisión de Cobo se encuentra la verosimilitud de acusaciones de abusos estructurales de poder, conciencia y sexuales avalados por el Tribunal de la Rota y la resistencia de las HAM a reconducir esta situación. Ellas niegan la mayor sobre estas denuncias.

Confunden al Pueblo de Dios

“Una vez comunicado y comunicado el decreto, no se puede obligar a salir a ninguna de ellas, porque son adultas con poder de decisión, pero está claro que ya no se las reconoce como comunidad ni sus votos son válidos”, comenta una fuente eclesial. De la misma manera, admite que “tampoco se las puede obligar a dejar de llevar uniforme, pero no deberían utilizarlo porque confunden al Pueblo de Dios haciéndose pasar por unas consagradas que ya no lo son, de la misma manera que se presentaban como religiosas, cuando nunca han sido reconocidas como tal”. Y apostilla: “Pasa lo mismo que con las de Belorado. Se visten de monjas y no lo son, pero no se puede hacer más. Con un matiz, las de Belorado ya no son católicas, están excomulgadas. A las integrantes de las HAM se las considera católicas, aunque la asociación esté extinguida”.

Las Hijas del Amor Misericordioso -HAM-

Las Hijas del Amor Misericordioso -HAM-. Foto: Vida Nueva

Así pues, si las Hijas del Amor Misericordioso admitieran que ya no existen como entidad eclesial, deberían abandonar de forma gradual las casas en las que residen, porque no son de su propiedad. Las tres comunidades en las Archidiócesis de Madrid, Toledo y Sevilla deberían extinguirse y cada una de ellas debería iniciar un proceso de discernimiento para valorar el destino de su vocación.

Respaldo a Marimí

Sin embargo, familiares de algunas de las jóvenes que pertenecen a las HAM dan por hecho que no abandonarán el grupo ni a la superiora, conocida popularmente como Marimí.  “No parece que esa sea la opción preferencial de la mayoría”, dice una madre a ‘Vida Nueva’. “Mi hija me dijo que si la Iglesia tomaba una decisión como esta, no abandonarían bajo ningún concepto a Marimí, que la seguirían hasta el fin del mundo”, expone otra progenitora, que dice haber llegado a escuchar la posibilidad de que dejaran el país con la vista puesta en México y en Estados Unidos.

A su favor jugaría el respaldo de los laicos que están vinculados a las HAM y que podrían ser cerca de 400 personas. “Algunos tienen un poder adquisitivo altísimo y serían capaces de poner el dinero que hiciera falta si se lo pide Marimí”, expone uno de esos fieles que hoy reniega de las HAM. “Yo he visto cómo les han llegado a dejar casonas para que se pudieran ir en grupo de veraneo”, apunta. En esta misma línea, pone como ejemplo la residencia de Serranillos del Valle a la que se trasladaron hace unos meses los Hermanos del Amor Misericordioso, la rama masculina.

Distintos dueños

Así pues, hoy por hoy, las HAM están distribuidas en tres comunidades. Por un lado, tendrían que dejar el chalet en el que residen en la localidad madrileña de Los Molinos, que, en principio, estaría alquilado a una congregación religiosa.

También deberían dejar el Monasterio de la Santísima Encarnación de Escalona. El Arzobispado de Toledo es propietario del inmueble después de que en 2015 se cerrara por falta de vocaciones de sus antiguas inquilinas: las concepcionistas franciscanas. El arzobispo toledano Francisco Cerro ya les comunicó que debían irse y reagruparse en Madrid. Sin embargo, desde el equipo de Cobo se solicitó una prórroga, precisamente para poder hacer un mejor seguimiento de las jóvenes y evitar un hacinamiento en Los Molinos.

La tercera comunidad se encuentra en la localidad sevillana de Carmona, una veintena de ellas residen en el conocido Convento de las Descalzas, de la que serían usuarias, pero no propietarias.

En resumen, a priori, ninguno de los tres edificios en los que conviven serían de su propiedad. Un canonista consultado plantea que “está en manos de la Iglesia instar a que abandonen en un tiempo razonable las instalaciones”. ¿Acabará en una guerra judicial como el desahucio de Belorado? Ahí, el especialista se muestra prudente. “Es pronto para aventurarse, pero, a estas alturas, ya no descarto nada”.

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