El arzobispo de Santiago, cardenal Fernando Chomali, inició su homilía en el cierre del VII Seminario Internacional de Comunicaciones de Iglesia, señalando que la Eucaristía constituye el centro de la vida de la Iglesia y el fundamento de toda su misión evangelizadora.
- Síguenos en Google y añádenos como fuente preferida
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
El prelado dijo que “estamos en el corazón de este interesante seminario porque la Eucaristía es el centro de la vida cristiana. Si no hay Eucaristía, no hay Iglesia; si no hay Iglesia, no hay parroquias, no hay colegios católicos, no hay universidades. Es el corazón desde donde surge toda la riqueza de la Iglesia y es el corazón hacia donde vuelve toda la acción maravillosa de la Iglesia”.
Dios se ha involucrado en la historia
Refiriéndose al tema del Seminario, “Los desafíos de la inteligencia artificial”, Chomali destacó el gran interés que ha provocado la encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV. “Hace muchos años que no veía una encíclica que ha causado tanto revuelo. Católicos, no católicos, todos han hablado de ella en los medios de comunicación social, universidades, colegios, en los más variados campos están haciendo seminarios, empresarios, sindicalistas, donde uno vaya. Todos perplejos, impresionados”, afirmó.
A continuación, explicó que la encíclica nos vuelve a los fundamentos de la fe cristiana al recordar que, a través de la encarnación, Dios se ha involucrado plenamente en la historia humana: “Nos repite insistentemente que el misterio de la encarnación ha hecho que absolutamente todo lo que le acontece al hombre le interesa a Dios porque Dios se ha hecho hombre”, dijo Chomali.
Destacó el rol de la familia y también el del trabajo: “El trabajo no es una mercancía que se transa en el mercado, sino que hay que tener mucho cuidado con ella porque es una persona la que trabaja y ese aspecto prevalece respecto de otras consideraciones”.
El cardenal valoró la invitación que hace el Papa al multilateralismo, la diplomacia y el diálogo como caminos para construir sociedades más justas y solidarias. En ese contexto indicó que “nuestra vocación original es ser para los demás”, aclarando que “todo intento de construir una sociedad que anhela el bien común desde el propio deseo personal es una sociedad que está llamada al fracaso”.
Decisiones que favorezcan el desarrollo humano
“La encíclica es un tratado de espiritualidad, porque nos invita una y otra vez a hacer un discernimiento. No hay nada más católico que hacer un discernimiento”, continuó Chomali, señalando las perspectivas espiritual y moral, complementarias, para ese discernimiento: “Esto que estamos haciendo respecto de este instrumento, ¿ayuda o no a que nos acerquemos más a Dios?”, planteó. De inmediato invitó a preguntarse si las decisiones relacionadas con la inteligencia artificial favorecen auténticamente el desarrollo humano.
Continuó apuntando cómo evaluar la contribución que la inteligencia artificial hace a la persona y la sociedad: “¿Ayuda o no ayuda a que el hombre sea más hombre, a que la mujer sea más mujer? ¿Ayuda o no ayuda a superar la pobreza? ¿Ayuda o no ayuda a superar las grandes brechas? En definitiva, ¿ayuda a que seamos personas auténticamente libres?”, preguntó.
El arzobispo invitó a esforzarse para que el uso de la inteligencia artificial contribuya a reducir las desigualdades, fortalecer la dignidad humana y favorecer una mayor humanidad.
Finalizó su homilía exhortando a los comunicadores presentes en la ceremonia a ponerse al servicio de las personas y del Evangelio, utilizando los medios digitales como instrumentos para sembrar esperanza y promover la dignidad humana. “Estarán al lado de esa semilla de mostaza que cada uno siembra día a día con nuestros aparatos, que sin lugar a duda constituyen una gran posibilidad de llegar con el Evangelio”, manifestó el arzobispo de Santiago.
