Durante quince largos años, Laia Mestres ha estado sumergida en la difícil misión de descubrir lo que no era para vivir lo que sí era. Una etapa vital que ha coincidido con el lento proceso de recuperación del grave accidente que sufrió haciendo escalada el 18 de febrero de 2005. Fruto de tan dolorosa experiencia es el libro ‘¿Quién soy yo?’ (PPC), donde esta especialista en educación emocional trata de responder a una pregunta que le ha permitido reconciliarse con la “instancia” más “luminosa” de sí misma.
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PREGUNTA.- ¿Quién es Laia Mestres… y por qué esa pregunta da título a su libro?
RESPUESTA.- Soy una persona que intenta poner todo lo que hago, siento, pienso, imagino… bajo la luz de mi Presencia. He tenido la suerte de descubrir de forma vivencial que en nosotros existe una instancia cualitativamente diferente al contenido de nuestra mente que nos permite ver lo que no somos para vivir lo que sí somos.
La pregunta da título al libro porque la experiencia que relata me ha llevado a intentar contestarla. Me ha permitido descubrir esta instancia sentida de mí misma, absolutamente luminosa y a quien intento servir en mi día a día.
(…)
Dialogar con la adversidad
P.- ¿En qué medida su experiencia como educadora de las emociones le ha servido para enfrentarse a la escarpada montaña de “volver a empezar”?
R.- Mi experiencia como educadora emocional ha sido clave. Me ha permitido dialogar con la adversidad a través de la expresión de mis competencias emocionales: regular mis emociones, mostrarme resiliente y perseverante, buscar objetivos y motivaciones… Pero lo más importante ha sido entender que todos estos elementos de carácter más bien psicológico necesitan siempre ser alimentados y su condición es dependiente de las circunstancias. Es decir, te ayudan a lidiar con tu vida, pero no puedes descansar en ellos.
P.- ¿Qué papel ha jugado la fe en este ‘viaje’?
R.- Este reposo incondicional en el que sientes que la vida te sostiene es de carácter espiritual. En este sentido, el papel que ha jugado la fe, entendida como la Confianza con mayúscula, ha sido fundamental. A su vez, entender la comunión entre ambas dimensiones (emocional y espiritual) ha sido una revelación que me acompaña no solo a nivel personal, sino también profesional.
Servir a la vida
(…)
P.- ¿Le ha encontrado un nuevo sentido a su vida después de todo lo vivido (y sufrido)?
R.- Sí, definitivamente. He entendido que la vida no me pertenece, sino al contrario: que la vida “es” sentido por ella misma y que intentar servirla (ser útil) es el verdadero sentido.
