El vicario apostólico de Aysén, Luis Infanti de la Mora, representó a la Patagonia
La primera edición de la Bienal del Agua, ‘Las Huellas del Agua’, se realizó entre el 16 y 18 de julio pasado en Cascais y Lisboa, Portugal. Reunió científicos, artistas, líderes sociales y delegaciones territoriales. La Patagonia chilena estuvo representada a través del obispo vicario apostólico de Aysén, Luis Infanti de la Mora, quien expuso la defensa del agua realizada en su región y los principios éticos que la sustentan.
La defensa del agua como derecho humano y bien común ha sido una acción permanente del obispo Infanti, articulándose con organizaciones locales, nacionales e internacionales en campañas de gran impacto y con logros positivos. La más reconocida de esas campañas ha sido “Patagonia sin represas” enfocada principalmente en detener el megaproyecto HidroAysén que proyectaba la construcción de cinco centrales hidroeléctricas en la Patagonia chilena. Esta campaña movilizó una oposición comunitaria y ciudadana en Aysén mismo, con apoyo en todo Chile y de ONG’s, científicos, y ciudadanos nacionales e internacionales.
Su éxito radicó en combinar la resistencia territorial con una estrategia comunicacional y legal de alcance global, logrando la cancelación definitiva del proyecto en noviembre de 2017. Las primeras gestiones y manifestaciones se realizaron en 2006, llegando a consolidarse en la creación del “Consejo de Defensa de la Patagonia” al año siguiente.
En junio de 2006, en el Día Internacional del Medioambiente, Infanti escribió una circular de 2 páginas en la que invita a responderle 12 preguntas sobre el agua. Sus respuestas, junto a aportes de científicos, académicos, dirigentes sociales y de ONG’s, dieron forma a su Carta Pastoral “Danos hoy el agua de cada día”, que publicó el Día Mundial de la Creación, en septiembre de 2008.
En ella, hace una reflexión ética y espiritual en torno a la polémica que se había provocado en torno a proyectos hidroeléctricos y la privatización de los recursos hídricos en la Patagonia chilena.
La Carta tiene 90 páginas en las que plantea que el agua no es solo un recurso natural, sino un derecho humano, un bien común y un elemento espiritual.
Señala que adueñarse del agua y privatizarla es vulneración a los derechos fundamentales de las personas y de los seres vivos; denuncia el modelo legal chileno heredado de la dictadura que privatiza el agua; y sostiene que la propiedad del agua debe pertenecer exclusivamente al Estado y ser considerada un derecho constitucional prioritario para las comunidades.
Plantea que el agua es un regalo divino entregado a la humanidad: tratarla como una mercancía corrompe la responsabilidad ética que los seres humanos tienen de cuidar la creación; destaca su valor sagrado y rol purificador en las religiones.
Años antes de la encíclica Laudato ‘Si, Infanti dedicaba su carta pastoral a quienes asumen la responsabilidad de cuidar la “casa en que vivimos” o “casa común”. El Papa Francisco adoptó este mismo término como subtítulo de la encíclica Laudato si’ (“Sobre el cuidado de la casa común”) y la consideró en su redacción del capítulo del agua
Además, el alcance internacional que logró la Carta llevó a que, en 2014, Infanti recibió el Premio del Programa Hidrológico Internacional de la UNESCO, destacando su contribución política y educativa a la protección de los recursos hídricos en América Latina.
El encuentro en Portugal se propone abrir un diálogo sincero y constructivo sobre la sostenibilidad, el respeto al medio ambiente y la gestión eficiente del agua y el saneamiento, ofreciendo soluciones realistas a los retos que las instituciones deben afrontar en relación con un recurso natural escaso y complejo de gestionar.
Es una una plataforma internacional multidisciplinaria que fusiona el arte, la ciencia, la tecnología y la sostenibilidad. Su meta principal es elevar la conciencia social y ecológica sobre el agua como un patrimonio común esencial y un derecho humano fundamental.
Además de Lisboa, también Cascais, a 25 kilómetros, es sede con exposiciones de arte, conferencias y reuniones de científicos. Aquí las actividades continuarán hasta septiembre próximo. Estos debates culminarán con la aprobación del documento “Apelo de Cascais“ que se presentará ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en su congreso mundial sobre el agua programado para diciembre de 2026, con el objetivo de influir en las futuras políticas globales de gestión y protección hídrica.