William Shomali denuncia que el 80% de las infraestructuras de la Franja siguen destruidas, miles de familias sobreviven en tiendas de campaña y los niños pasan el día buscando materiales entre los escombros
Han pasado ya nueve meses desde que entró en vigor el alto el fuego en Gaza. Sin embargo, para quienes viven allí, la guerra nunca ha terminado. Así lo describe William Shomali, vicario patriarcal latino para Jerusalén y Palestina, que dibuja un panorama de destrucción, desplazamiento y supervivencia cotidiana en una entrevista concedida al portal italiano Terrasanta.net. “La población vive en extrema precariedad”, resume.
Las cifras respaldan ese diagnóstico. Según el Ministerio de Salud de Gaza, considerado una fuente fiable por Naciones Unidas, durante estos nueve meses de tregua han muerto más de un millar de personas —265 de ellas niños— y otras 3.400 han resultado heridas.
“Hoy los habitantes de Gaza viven únicamente en el 47 % del territorio de la Franja, porque el 53 % restante ha sido ocupado por los israelíes”, explica Shomali, lo que tiene, como consecuencia inmediata, una enorme concentración de población en un espacio cada vez más reducido.
Además, el obispo denuncia que “el 80 % de las infraestructuras sigue destruido”, incluyendo no solo edificios, sino también redes de agua, electricidad, escuelas y universidades. “Miles de personas viven en tiendas de campaña”, añade. Y en tiendas de campaña están también los mercados: “Cuando hablo de tiendas, me refiero a una o dos tiendas de campaña colocadas una junto a otra, nada más. Desde luego, no se trata de supermercados”, puntualiza.
“Antes distribuíamos directamente alimentos; ahora podemos ayudar entregando dinero, que luego sirve para comprar los productos de primera necesidad disponibles”, explica. Este es, de hecho, el sistema que emplean con las familias cristianas que permanecen refugiadas en el complejo de la parroquia de la Sagrada Familia.
William Shomali, vicario patriarcal latino para Jerusalén y Palestina. Foto: Patriarcado Latino de Jerusalén
Shomali recuerda en la entrevista que el plan internacional preveía iniciar ya una segunda fase con la desmilitarización de Hamás y el comienzo de las obras, pero considera que ese escenario todavía está lejos. “Hamás sigue presente en la Franja y es la organización que controla la seguridad en las zonas habitadas por los gazatíes. Por este motivo, la reconstrucción todavía no puede comenzar”, afirma.
Mientras tanto, los niños “no van a la escuela y pasan los días recogiendo leña, clavos y todo lo que pueda recuperarse, reutilizarse o venderse”. Frente a esa realidad, la Iglesia intenta ofrecer pequeños espacios de normalidad, por lo que confía que el próximo septiembre se reabra la escuela de la parroquia de la Sagrada Familia, que podría recibir cerca de un millar de alumnos. “Es importante que vuelvan a estudiar, para intentar devolverlos poco a poco a la normalidad y tratar de superar el trauma de la guerra”, concluye.