El Episcopado argentino se une a la Iglesia diocesana para agradecer la vida y la fidelidad al Evangelio de los mártires
Hoy, la Iglesia argentina, recuerda a los beatos riojanos Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera, testigos de fidelidad a Cristo, en el servicio pastoral hacia los más vulnerables.
La diócesis de La Rioja ha preparado y organizado las celebraciones para dar gracias a Dios por el testimonio de estos cuatro hombres que anunciaron, con audacia, el amor de Cristo a los hermanos, más allá de las dificultades de aquel entonces, en pleno gobierno militar.
A 50 años de su martirio, la Conferencia Episcopal Argentina envió una carta al obispo de La Rioja, Dante Braida, para hacerle llegar la cercanía fraterna y la comunión en la oración con toda la comunidad que peregrina en la diócesis.
Con la firma del arzobispo de Mendoza y presidente de la CEA, Marcelo Colombo, y del obispo auxiliar de San Isidro y secretario general del organismo, Raúl Pizarro, en el mensaje destacaron que estos mártires siguen iluminando el camino eclesial.
“Hacemos memoria agradecida de quienes entregaron su vida por fidelidad al Evangelio y por amor a sus hermanos”, indicaron los obispos. Además, destacaron que en ellos se contempla la vocación a la santidad del Pueblo de Dios, como enseña el Concilio Vaticano II: un obispo, dos sacerdotes y un padre de familia, vocaciones diversas unidas por la fidelidad a Cristo y el servicio generoso a su pueblo.
Los obispos reafirmaron que “la comunión entre pastores y laicos, vivida en la entrega y la misión, constituye un signo elocuente de una Iglesia sinodal que anuncia el Evangelio, camina junto a los más pobres y testimonia la esperanza”.
En oración y junto a la diócesis de La Rioja, piden que la intercesión de los Beatos fortalezca a esa Iglesia particular y conceda a todos la gracia de permanecer fieles a Cristo.