El cardenal prefecto Víctor Manuel Fernández aclara para ‘Vida Nueva’ la confusión generada por el emérito Gerhard Müller sobre la Fraternidad San Pío X
Confesión en una ceremonia lefebvriana en Ecône (Suiza). Foto: EFE
Las confesiones administradas por sacerdotes lefebvrianos son hoy por hoy inválidas. Así lo reitera tras ser consultado por ‘Vida Nueva’ el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal Víctor Manuel Fernández, después de las dudas que ha sembrado el prefecto emérito, el cardenal Gerhard Müller. El purpurado alemán de 78 años ha asegurado en una entrevista en una televisión alemana que estos sacramentos son “validos, pero ilícitos”.
El actual prefecto se remite a la Nota Explicativa publicada por el Dicasterio el pasado 2 de julio, en el que se desarrollaba el alcance del cisma y la excomunión de los miembros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Además, invita a releer el Canon 966 § 1: “Para absolver válidamente de los pecados se requiere que el ministro, además de la potestad de orden, tenga facultad de ejercerla sobre los fieles a quienes da la absolución”.
Con este punto de partida, el cardenal Fernández aclara que “es más que evidente que la facultad, licencia o habilitación (jurisdicción) es indispensable no solamente para la licitud sino para la misma validez de la absolución”. De la misma manera, explica a ‘Vida Nueva’ que “también se puede negar la licencia a un sacerdote desequilibrado o que está transmitiendo en la confesión enseñanzas que confunden gravemente a los fieles, y entonces, sin la licencia, ‘no confesará válidamente’ (además de ilícitamente) aunque tenga el Orden sagrado”.
En esta misma línea, otras fuentes ligadas al Dicasterio para la Doctrina de la Fe, refuerzan el argumento del cardenal Víctor Manuel Fernández y lamentan la confusión generada por Müller. “Eso solamente puede decirlo alguien que ni siquiera haya estudiado Derecho Canónico en el Seminario”, señalan sobre el ‘desliz’ del purpurado germano.
Este mismo especialista consultado explicita que “la voluntad del Papa respecto a la validez de la penitencia y el matrimonio impartidos después del acto cismático del 1 de julio no solamente está clara en los ‘fogli di udienza’”, esto es, en los documentos de trabajo.
Así, se remite a la carta que León XIV dirigió al superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, Davide Pagliarani, un día antes de las ordenaciones episcopales que rubricaron su excomunión. En la misiva, el propio Papa subraya textualmente esa invalidez sacramental si consumaban el cisma: “¡Den marcha atrás! Los exhorto a que consideren atentamente el bien espiritual de los fieles, porque el acto cismático que llevaren a cabo los privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida de los sacramentos que ellos aman y buscan para la propia santificación”. Con este texto por delante firmado por Robert Prevost, esta fuente lamenta que “aun conociendo estas consecuencias, actuaron contra la voluntad tan explícita del Papa”.