La Santa Sede alerta sobre la alta mortalidad infantil en el marco de la Reunión de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la lucha contra el SIDA
En el marco de la Reunión de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA, bajo el lema “Unidos para acabar con el SIDA”, la Misión Permanente de Observación de la Santa Sede hizo un firme llamamiento internacional para garantizar el acceso equitativo a las terapias antirretrovirales.
La representación vaticana puso especial énfasis en la urgencia de proteger a las madres seropositivas y a sus hijos, denunciando las severas brechas que aún persisten en los países en desarrollo. Y es que a pesar de que las nuevas infecciones han registrado un descenso global desde 2010 –con avances notables en el África subsahariana–, la Santa Sede presentó un dato alarmante: los niños seropositivos representan actualmente el 3 % de los casos en la infancia, pero concentran el 12 % de las muertes globales por esta enfermedad, una disparidad directamente vinculada a la falta de diagnósticos tempranos y tratamientos adecuados para su edad.
Marco Formica, encargado de negocios interino de la Misión, fue el responsable de presentar la declaración el pasado 10 de julio. Durante su intervención, Formica defendió la necesidad de implementar pruebas de detección oportunas y asegurar un tratamiento continuo.
“Una atención prenatal, perinatal y postnatal de calidad protege tanto a las madres como a sus hijos”, subrayó el representante vaticano, instando a la comunidad internacional a asegurar fármacos con formulaciones pediátricas adecuadas.
La Misión de la Santa Sede ratificó el compromiso de la Iglesia católica en la primera línea de respuesta contra la pandemia. Según los datos provistos en la cumbre, las instituciones sanitarias católicas administran aproximadamente una cuarta parte (25 %) de toda la atención médica relacionada con el VIH en el mundo. El organismo aseguró que continuarán ofreciendo asistencia integral, priorizando siempre la dignidad humana intrínseca de los pacientes.
Si bien el Vaticano reconoció los progresos históricos alcanzados desde la primera reunión de alto nivel de la ONU sobre el VIH en 2001, advirtió que los sistemas de salud de los países en desarrollo deben ser fortalecidos con urgencia. Para lograrlo, propuso:
Para concluir, la Misión Permanente evocó la denuncia social realizada por el papa León XIV durante su visita al Hospital De La Croix en el Líbano en diciembre de 2025, recordando que no es ético “concebir una sociedad que funcione a toda velocidad, aferrándose a los falsos mitos del bienestar, mientras ignora tantas situaciones de pobreza y vulnerabilidad”.