León XIV aprueba el martirio de 20 sacerdotes de Ibiza

El Papa ha reconocido también las virtudes heroicas de Clara Andreu y Malferit, monja jerónima mallorquina del siglo XVII

León XIV en el estadio Santiago Bernabéu
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El Papa ha aprobado el martirio de Juan Torres Torres y otros 19 sacerdotes diocesanos de Ibiza, asesinados entre agosto y septiembre de 1936 “por odio a la fe”, y ha reconocido las virtudes heroicas de Clara Andreu y Malferit, monja jerónima nacida en Palma de Mallorca en el siglo XVI. Así lo ha autorizado durante una audiencia con el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos.



El decreto ha reconocido que los 20 sacerdotes fueron asesinados en el territorio de la diócesis de Ibiza durante la persecución religiosa que tuvo lugar en los primeros meses de la Guerra Civil española. El grupo está encabezado por Juan Torres Torres y formado por otros 19 presbíteros diocesanos que murieron entre agosto y septiembre de 1936. La Iglesia ha considerado que sus muertes se produjeron in odium fidei, es decir, por odio a la fe.

El reconocimiento del martirio supone un paso decisivo en su causa de beatificación, ya que, en el caso de los mártires, no se exige la aprobación de un milagro para poder ser proclamados beatos, ya que la entrega de la vida por la fe es considerada suficiente para reconocer su testimonio cristiano. La causa podrá avanzar ahora hacia la celebración de la beatificación, cuya fecha y lugar tendrán que ser determinados.

Marcello Semeraro preside la celebración de la beatificación de 124 nuevos mártires en Jaén

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Una monja jerónima de Mallorca

Junto al decreto sobre los sacerdotes de Ibiza, León XIV ha autorizado también el reconocimiento de las virtudes heroicas de Clara Andreu y Malferit, nacida como Bárbara Onofria. La religiosa nació el 4 de diciembre de 1596 en Palma de Mallorca y fue monja profesa del monasterio jerónimo de San Bartolomé de Inca. Murió en esta localidad mallorquina el 24 de junio de 1628, con 31 años.

Con la aprobación de sus virtudes heroicas, Clara Andreu y Malferit podrá recibir el título de venerable. Este reconocimiento indica que la Iglesia considera que vivió las virtudes cristianas —fe, esperanza y caridad, entre otras— de manera ejemplar y constante. A diferencia de los mártires, para que la religiosa pueda avanzar hacia la beatificación será necesario que se reconozca un milagro atribuido a su intercesión.

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