Al menos 11 personas han muerto en Ucrania en un nuevo ataque ruso. Esta vez, contra la emblemática catedral ortodoxa de la Dormición, que terminó en llamas, tal como recoge Swiss Info. Además, otras tres personas murieron en la ciudad rusa de Tula, a unos 200 km al sur de Moscú, en un ataque ucraniano con drones, según el gobernador regional.
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La catedral ortodoxa de la Dormición está ubicada en el complejo del Monasterio de las Cuevas de Kiev, y forma parte del Patrimonio Mundial de la Unesco, tal como indicó el alcalde de la capital, Vitali Klitschko. El complejo se remonta al siglo XI, y reviste un importante significado para los cristianos ortodoxos tanto de Ucrania como de Rusia.
Si bien Moscú dijo haber llevado a cabo durante la noche un “bombardeo masivo” contra instalaciones militares en Kiev, Járkov y la región de Dnipropetrovsk, negó haber apuntado al complejo monástico de la capital. De hecho, el ministerio de Defensa ruso aseveró que el incendio en el Monasterio de las Cuevas se debió a un “caduco” misil Patriot de defensa aérea.
Condena de la Unesco
Sin embargo, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha insistido en que Rusia atacó “deliberadamente” con dos drones la zona del complejo monástico y calificó el ataque como “uno de los crímenes más graves de Rusia contra la cultura cristiana hasta la fecha”. Y es que una de las fachadas de la catedral ha quedado destrozada, y la cubierta parcialmente destruida.
Ante lo ocurrido, la Unesco ha condenado el ataque por medio de un comunicado en el que señala que este “causó importantes daños en el exterior y el interior de la catedral de la Dormición”, y sus alrededores. Asimismo, la Unesco se ha mostrado a disposición de las autoridades para ayudar a evaluarlos.
La Iglesia Ortodoxa de Ucrania se separó oficialmente del patriarcado de Moscú en 2022, tras la invasión. Dos años más tarde, el gobierno de Kiev prohibió la rama de la Iglesia rusa en Ucrania.
