El Observatorio de la Deuda Social (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) presentó un nuevo informe sobre la pobreza en el país, pero evaluando los ingresos monetarios y el acceso a los derechos sociales básicos.
- ¿Todavía no sigues a Vida Nueva en INSTAGRAM?
- WHATSAPP: Sigue nuestro canal para recibir gratis la mejor información
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
Si bien durante los años 2024 y 2025 la pobreza por ingresos se redujo considerablemente, esta convive con el aumento de déficits en el acceso a derechos sociales básicos. Por tal motivo, para el análisis de este escenario social, tuvieron en cuenta seis dimensiones: la alimentación, la salud, la vivienda digna, los servicios, el acceso a la educación y el empleo con la consecuente seguridad social.
Desarrollo humano
Los años evaluados fueron el 2017-2025. La definición de desarrollo humano y social utilizada es más compleja que el ingreso monetario, y abarca una serie amplia de condiciones económicas y materiales por parte de los hogares.
Entre 2021 y 2025 se evidencia un aumento continuo en la proporción de hogares con déficits en las dimensiones de derechos sociales, fundamentalmente al considerar las privaciones en al menos una o dos de las dimensiones consideradas. La incidencia de hogares con tres o más carencias presenta variaciones de menor intensidad a lo largo de la serie.
Entre 2024 y 2025, mientras la tasa de pobreza por ingresos revierte su tendencia –se reduce la proporción de hogares que no acceden a una canasta básica total- los indicadores de carencias no monetarias dan cuenta de un deterioro en el acceso a derechos sociales .
Y pese a las fluctuaciones, las dimensiones más afectadas son:
- Trabajo: 26,7% (2017) → 33,1% (2025): +6,4 puntos.
- Alimentación: 13,1% → 18,7%: +5,6
- Salud: 29,2% → 34,3%: +5,1
- Educación: 28,1% → 30%: +1,9
- Vivienda: 21,6% → 22%: +0,4
- Servicios: 32,8% → 28,7%: −4,1
Pobreza multidimensional
Los números de pobreza por ingreso ha variado a lo largo de los últimos años: 2017 = 20,9%; 2024 = 36,0%; 2025 = 26,4%. Sin embargo, la pobreza multidimensional registra otros datos a visualizar y a atender:
- No pobres y sin carencias: 30,7%
- Pobres por ingreso sin privaciones no monetarias: 2,0%
- No pobres por ingreso pero con privaciones no monetarias: 42,9%
- Pobres y con al menos una carencia (pobres multidimensionales): 24,4%
En consecuencia, aunque la pobreza por ingresos disminuye en casi 10%, las privaciones sociales se mantienen o aumentan. Como resultado, crece el grupo de hogares “no pobres por ingreso pero con privaciones no monetarias”.
Conclusiones y recomendaciones
La conclusión principal del informe sostiene que la mejora reciente en la pobreza monetaria tiende a sobreestimar la recuperación del bienestar. Las deudas sociales (privaciones en derechos básicos) aumentan y deben considerarse un problema estructural que exige políticas de inclusión más allá del ingreso.
Asimismo, se debe reconocer el carácter estructural del déficit social en Argentina: las deudas sociales exceden la reducción de la pobreza monetaria. No bastan mejoras monetarias temporales: la caída de la pobreza por ingresos (2024–2025) no implica una recuperación integral del bienestar.
Entre otros temas, los miembros del ODSA recomiendan priorizar políticas dirigidas a las dimensiones más deterioradas: empleo decente/seguridad social, acceso a la alimentación y acceso efectivo a los servicios de salud.
También animan a fortalecer los mecanismos de protección social y reducir la informalidad laboral para ampliar cobertura y reducir exclusión.
Creen conveniente adoptar un enfoque de desarrollo inclusivo que combine crecimiento económico con políticas sociales sostenidas para reducir privaciones multidimensionales
