Ante el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que estuvo desaparecida casi una semana y apareció asesinada en la ciudad de Córdoba, las Hijas de María Auxiliadora y los Salesianos de Don Bosco de la Argentina difundieron un mensaje en el que expresaron su profundo dolor hacia su familia y hacia la comunidad que exige justicia.
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A través de un comunicado conjunto, la Familia Salesiana advirtió que este hecho vuelve a poner en evidencia las situaciones de violencia y vulnerabilidad que afectan a numerosas infancias y adolescencias en el país.
Responsabilidad compartida
Convocaron a toda la sociedad a asumir de manera colectiva la responsabilidad de cuidar y acompañar a niños, niñas, adolescentes y jóvenes.
“Custodiar la vida que crece es una tarea que nos involucra a todos”, señalaron. Asimismo, remarcaron que el Estado, las familias, las escuelas, las parroquias, los grupos asociativos y los distintos espacios comunitarios tienen un papel fundamental en la construcción de entornos seguros donde los jóvenes puedan sentirse escuchados, reconocidos y acompañados.
Los miembros de la Congregación propusieron evitar explicaciones simplistas o juicios apresurados frente a una realidad compleja y dolorosa. “El dolor nos atraviesa y nos invita al silencio respetuoso”, manifestaron.
Agregaron que la vida de los jóvenes necesita adultos presentes. En ese sentido, destacaron la necesidad de fortalecer la presencia adulta y la capacidad de detectar señales de sufrimiento, acompañar procesos difíciles y brindar ayuda oportuna.
Sostuvieron que, muchas veces, el cuidado comienza con acciones cotidianas y sencillas, como una conversación, una pregunta o una presencia cercana y constante.
Compromiso con la fragilidad
Desde la espiritualidad salesiana inspirada en Don Bosco y Madre Mazzarello, los consagrados renovaron el compromiso de continuar acompañando a los jóvenes en sus “patios” de encuentro, donde no solo transcurren sus alegrías sino también sus búsquedas y debilidades.
Reiteraron su empeño, sin claudicar, en promover comunidades que acojan, prevengan, cuiden y sostengan especialmente a quienes atraviesan situaciones de fragilidad.
Para concluir, subrayaron su solidaridad y oración por la familia de Agostina y por todas las víctimas de la violencia que afecta a las infancias y adolescencias, reafirmando su compromiso con la promoción y defensa de la vida de los jóvenes.
