La Conferencia de obispos de Brasil ha suscrito su mensaje de Pascua invitando a toda la Iglesia y a la sociedad a testimoniar la resurrección de Cristo con paz, dignidad humana y solidaridad.
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El cardenal Jaime Spengler, arzobispo de Porto Alegre y presidente del Episcopado, junto a su equipo directivo, ha apelado a un discurso evangélico con un marcado enfoque social, porque “en este tiempo en que la humanidad sufre por las heridas abiertas por la guerra, la violencia y la cultura del odio”.
Por lo que la Pascua “resuena como un fuerte llamado a la conversión de los corazones y a la construcción de la paz”, donde haya muros de la enemistad es Cristo “nuestra paz” quien “reconcilia a la humanidad con Dios y entre sí”.
Vencer la indiferencia
Los prelados han invitado a los brasileños a no encerrarse en sí mismos para “testimoniar que el amor es más fuerte que el odio y que la vida vence a la muerte. No podemos permanecer indiferentes ante el sufrimiento causado por las guerras”.
Asimismo recordaron que celebrar la Pascua compromete a promover la dignidad humana, el cuidado por los más pobres, la tutela de los niños, el respeto por las mujeres y, sobre todo, superar todo tipo de injusticia, violencia y racismo.
“Somos llamados a testimoniar que la vida nueva en Cristo es también un compromiso con el prójimo, es vivir la fraternidad, donde todos tengan una vivienda digna, donde la paz comience en la garantía de los derechos fundamentales respetados”, añadieron.
La fe no está desligada de la fraternidad, la justicia y la solidaridad, por ende, cada comunidad cristiana debe ser “signo vivo de la presencia del Resucitado, lugar de acogida, de sanación y de reconciliación”.