A falta de misa de Pascua –una tradición que mantienen todas las monarquías europeas– de Palma de Mayorca, la Familia Real Española, la solemnidad del Viernes Santo madrileño se vio enriquecida por una inesperada visita que llenó de alegría a los feligreses de Carabanchel Bajo. Mientras los devotos se congregaban a las puertas de la Parroquia de San Sebastián Mártir, aguardando con recogimiento la salida de su venerado Jesús Nazareno, descubrieron entre los asistentes a los Reyes de España. Don Felipe y doña Letizia, acompañados por la princesa Leonor y la infanta Sofía.
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De esta manera mantienen su tradición de aparecer en algún acto de la Semana Santa de la Comunidad de Madrid. En esta ocasión, los monarcas y sus hijas quisieron vivir de primera mano una de las citas más sentidas de la Semana Santa del barrio, participando como unos fieles más en la emblemática procesión del Silencio.
El carácter privado de la visita, al no estar incluida en la agenda oficial de la Casa Real ni contar con convocatoria de prensa, dotó al encuentro de una auténtica naturalidad. Los monarcas y sus hijas demostraron una inmensa cercanía con los vecinos y cofrades allí reunidos. En un ambiente distendido y cordial, la Familia Real conversó con los presentes y estrechó la mano de muchos de los católicos que, sorprendidos y emocionados por este respaldo a la piedad popular, se acercaron a saludarles en los instantes previos al acto penitencial.
A pesar de la natural expectación generada, el respeto por el misterio de la Pasión fue la nota dominante. Al dar las nueve de la noche, hora prevista para el inicio de la procesión, don Felipe y su familia siguieron con profunda atención desde las puertas del templo el emotivo instante en el que la sagrada imagen de Jesús Nazareno cruzaba el umbral para iniciar su recorrido, uniéndose así al fervor y la oración de todo un barrio.
La reina Sofía, en la procesión de los Salzillos, en Murcia, acompañada por las infantas Elena y Cristina
Este testimonio de cercanía hacia nuestras expresiones de fe se suma al vivido apenas un día antes, en la jornada del Jueves Santo. En la ciudad de Cartagena, la Reina emérita doña Sofía, acompañada de las infantas Elena y Cristina, acudió a la iglesia de Jesús para presenciar la salida de la Real y Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, compartiendo con los devotos murcianos otra de las grandes manifestaciones históricas y espirituales de nuestro país. Durante todo la mañana del Viernes Santo, Doña Sofía y sus hijas también presenciaron la procesión de los Salzillos en Murcia.