Durante la Audiencia General de este Miércoles Santo, 1 de abril, el papa León XIV ha centrado su catequesis semanal en la vocación y misión de los fieles laicos, haciendo un fuerte llamamiento a su participación activa tanto en la Iglesia como en el mundo. Además, ha deseado lo mejor a todos los presentes ante los días santos en los que “se nos invita a contemplar el misterio pascual”.
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Continuando con sus reflexiones sobre la Constitución conciliar ‘Lumen gentium’, el Pontífice abordó el cuarto capítulo del documento, buscando explicar en positivo la naturaleza de los laicos tras siglos en los que se les definía, de manera excluyente, simplemente como aquellos que no eran clérigos ni consagrados.
Una dignidad común
El Papa enfatizó que, antes de cualquier diferencia de ministerio o estado de vida, existe una igualdad fundamental entre todos los bautizados. De este modo, el pueblo de Dios no debe ser visto como “una masa informe”. Por eso recordó las palabras del papa Francisco, a quien “le gustaba repetir” que los laicos constituyen la inmensa mayoría del Pueblo de Dios. León XIV subrayó, citando ‘Evangelii gaudium’, que la minoría de los ministros ordenados está al servicio de esta gran mayoría laical.
Uno de los mensajes centrales de la catequesis fue que el campo de acción del laicado no se limita exclusivamente al espacio del templo. En virtud de su Bautismo, los laicos participan de la función sacerdotal, profética y real de Cristo. Por lo tanto, el Papa recordó que la Iglesia se hace presente allí donde sus hijos testimonian el evangelio en los diferentes ambientes de trabajo, en la sociedad civil y en todas las relaciones humanas, donde sus elecciones muestran la belleza de la vida cristiana.
Iglesia en salida
El mundo, advirtió el pontífice, necesita impregnarse del espíritu de Cristo para alcanzar la justicia, la caridad y la paz. “¡Y esto es posible solamente con la contribución, el servicio y el testimonio de los laicos!”. Se trata, en definitiva, de construir la Iglesia “en salida” de la que ha hablado Francisco, en la que todos actúan como discípulos-misioneros.
A las puertas del Triduo Pascual, la catequesis concluyó con un mensaje de esperanza y preparación espiritual. El Papa invitó a los fieles a que la inminente celebración de la Pascua renueve en ellos la gracia de ser “testigos del Resucitado”, tomando como ejemplo las figuras bíblicas de María Magdalena, Pedro y Juan.
En su saludo a los fieles, dirigiéndose a los peregrinos de lengua árabe, el Papa invitó a rezar “por los enfermos, los pobres y las víctimas inocentes de las guerras“. “Que Cristo, con su Resurrección, conceda a todos la paz y el consuelo. ¡Que el Señor os bendiga a todos y os proteja siempre de todo mal!”, añadió.