Cardenal mexicano afirma que las culturas indígenas “son una riqueza en la Iglesia”

En entrevista para Vida Nueva, Felipe Arizmendi, señala que los pueblos originarios pueden “aportar muchos valores no solo para la Iglesia Católica, sino para la humanidad”

II Encuentro sobre traducciones y adaptaciones litúrgicas. Foto: Red Católica de Noticias

El cardenal Felipe Arizmendi Esquivel, obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas, aseguró que las culturas indígenas “son una riqueza en la Iglesia, pueden aportar muchos valores no solo para la Iglesia Católica, sino para la humanidad. Cuando no se les conoce, se les menosprecia, como si fueran gente atrasada y un estorbo para el progreso del país. En las comunidades donde aún sobreviven sus buenas tradiciones, hay mucho respeto a los mayores, a los ancianos. Las decisiones comunitarias se toman en asamblea donde todos pueden hablar y opinar”.



Vida Nueva entrevistó al cardenal, quien recientemente participó junto con 91 personas que asistieron al II Encuentro sobre traducciones y adaptaciones litúrgicas, celebrado en México del 23 al 27 de marzo, y el cual contó con la presencia de Aurelio García Macías, subsecretario del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

En ese contexto, Arizmendi detalló que otro aporte de los pueblos indígenas a la humanidad es el hecho de que para ellos “lo que es de la comunidad, importa a toda la comunidad. Sin embargo, los partidos políticos y las sectas los han fraccionado”; ellos “tienen una relación mística con Dios; son más contemplativos que discursivos; por eso, a veces no tienen otra respuesta que ‘es la costumbre’. En algunos lugares, falta más aprecio a la mujer, pero esto se ha ido superando poco a poco”.

Felipe Arizmendi Esquivel

Cardenal Felipe Arizmendi Esquivel. Foto: Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas

El ideal: “que los 68 pueblos originarios tuvieran su Biblia Católica”

PREGUNTA.- ¿Cuál sería el panorama ideal de lo que se pretende lograr con este tipo de encuentros?

RESPUESTA.- Lo ideal es que todos los pueblos originarios conserven sus idiomas (que no son dialectos) y sus buenas tradiciones, porque no todas son benéficas, como el exceso de alcohol, el machismo… Lo ideal es que los 68 pueblos originarios tuvieran su Biblia Católica y las celebraciones litúrgicas en su idioma. En esto, los evangélicos se nos han adelantado y muchos católicos leen la Sagrada Escritura en una traducción hecha por protestantes, no siempre confiables en lo doctrinal.

P.- ¿Cuáles considera fueron los avances principales logrados con este encuentro?

R.- Varios expresaron que ya no se sienten solos, que están haciendo una obra buena, con la aprobación de la autoridad eclesial en este campo. Se animaron más a continuar su trabajo. Encontraron pautas más concretas para seguir su servicio de traducción y se animaron al ver que hay la posibilidad de hacer adaptaciones. En algunas regiones, se organizaron mejor para hacer un trabajo interdiocesano en donde es el mismo idioma, aunque cada cual con sus variantes. Vieron que es posible llegar a un texto litúrgico común.

Participaron 91 personas de las etnias zapoteca, otomí, maya, mixteca, purépecha, náhuatl, tseltal, totonaca, rarámuri, ténec, tsotsil, mam, popoluca, mixe, chinanteca, mazahua, chatina, amuzgo, ch’ol y wixárika. De Bolivia vino alguien de la cultura guaraya; de Colombia, de las cuturas embera y tucano; de Guatemala, de la cultura mam y maya chuj.

P.- ¿Cuál es la opinión del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos sobre estos encuentros?

R.- Fue muy emotivo comprobar su apertura a las traducciones y adaptaciones litúrgicas en estos pueblos originarios. El Dicasterio está muy abierto para aprobar los cambios que una diócesis, con el aval de la Conferencia del Episcopado Mexicano, les presente. Esta es una obra de Iglesia, no ocurrencia de algún agente de pastoral. Nos recordaron las normas que hay al respecto, pero con mucha más apertura.

Es importante destacar que este encuentro fue posible por la participación también de los obispos responsables de Liturgia, de Biblia, de Doctrina de la Fe, de Pueblos Originarios, de Educación y Cultura.

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