“… ya hemos visto la misma metodología desarrollada a lo largo y a lo ancho de toda la Patagonia cuando se trata algún tema ambiental que toca intereses de proyectos mineros: cercenar y anular intervenciones, impedir ingresar al recinto donde se desarrolla el debate, desestabilizar oradores e incluso incorporar a algunos que no estaban en la lista”. De esta manera, se referían los obispos de la región pastoral de la Patagonia ante el tratamiento del proyecto de Ley de Glaciares.
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Dicho reclamo lo hacen después de que, desde la Cámara de Diputados de la Nación, se redujera el número de organizaciones y ciudadanos que podían expresarse en la audiencia pública que se está desarrollando por la modificación de esta Ley.
El mensaje fue firmado por Juan Carlos Ares, obispo de San Carlos de Bariloche; Oscar Miñarro, administrador apostólico de Alto Valle del Río Negro; Fernando Croxatto, obispo de Neuquén; Esteban Laxague, obispo de Viedma; Ignacio Damián Medina y Fabián González Balsa, titular y auxiliar de Río Gallegos; José Slaby, prelado de Esquel; Jorge Luis Wagner, obispo de Comodoro Rivadavia; y Roberto Álvarez, obispo de Rawson.
Metodología atropelladora y abusiva
Los prelados expresaron que, cuando se trata de temas ambientales que tocan intereses, no les es ajeno el modo de resolver han tenido quienes deber oír la voz del pueblo. Y recuerdan que, de modo sistemático desde hace décadas, han desarrollado la misma metodología, desplegando presiones económicas, laborales y afectivas, y amedrentado “con personas movilizadas, expertas en generar ruido y miedo”.
Agregaron que con estas estrategias de manual recorren los lugares, copan canales de televisión y diarios, denostan a quienes tienen dudas, preguntas o advertencias, tildándolos de ser promotores de la pobreza o de estar en contra del progreso: “Otras veces nos acusan de fundamentalistas, o de tener sesgos ideológicos o partidarios”.
Con esta metodología abusiva y atropelladora hacen dudar de que tengan otro interés que ellos mismos. Además, siembran la idea de que eso o el descalabro final con el que convencen a los gobiernos provinciales, asfixiados por la economía que han ayudado a quebrar.
Futuro mejor para todos
Los obispos sostuvieron que ninguno de ellos respira ese aire, no toman ni se nutren de esa agua de los ríos. Y de eso se trata: “Ambas valen más que el oro, la plata, el dinero o un pseudo progreso que no respeta los estándares que en sus mismos países de origen les exigen”.
Denunciaron que los que han tenido distintas responsabilidades en los poderes del Estado los han llevado a esto; “no quieran sacarnos del lugar donde han dejado a la Argentina pidiéndonos que entreguemos lo poco que nos queda y distingue a la Patagonia: sus ríos y lagos. Su agua“.
Los pastores argumentaron que quieren un futuro mejor para todos, y por tal motivo, para concluir, aseveraron: “Ya ahogaron la voz de infinidad de anotados, la voz de un pueblo. Ya enrarecieron el debate; no nos intoxiquen también el aire”.