René Rebolledo: “Nos interpela acompañar las nuevas pobrezas emergentes”

El presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, atento al acompañamiento a los jóvenes, ve en ellos el desafío de una mayor integración a la vida de la Iglesia

René Rebolledo: “Nos interpela acompañar las nuevas pobrezas emergentes”

El arzobispo de La Serena y actual presidente de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh), René Rebolledo Salinas, compartió con Vida Nueva su mirada al futuro próximo y los desafíos en la Iglesia y el país, con un gobierno que cambió drásticamente de orientación política.



Rebolledo nació en 1958 en La Araucanía, y 20 años después ingresó al Seminario Mayor “San Fidel”, en San José de Mariquina, donde fue ordenado sacerdote en 1984. Es doctor en Teología. Desde 1993 fue rector del Seminario en que estudió.

En mayo del 2004 el papa san Juan Pablo II lo nombró obispo de Osorno, siendo consagrado al mes siguiente. Más tarde, el papa Francisco lo trasladó a la arquidiócesis de La Serena donde asumió en marzo de 2014, hasta hoy. Desde 2024 preside la Conferencia Episcopal.

PREGUNTA.- ¿Qué desafíos pastorales enfrenta la Iglesia en Chile este año?

RESPUESTA.- Entre los desafíos más urgentes, nos interpela el acompañar las nuevas pobrezas emergentes, tales como la violencia asociada a la narcocultura en las periferias urbanas, la crisis de seguridad que golpea a los más vulnerables y el drama humano de la migración. Asimismo, enfrentamos el reto de acompañar a nuestro clero ante la disminución de vocaciones y la necesidad de revitalizar el rol del laicado. En esa línea sigue siendo fundamental el cuidado y la prevención de abusos como un compromiso de la Iglesia. Todos estos retos en el marco de las Orientaciones Pastorales vigentes desde el 2023.

P.- El Papa León XIV mantiene el énfasis en la sinodalidad, ¿cómo se está implementando en la Iglesia en Chile?

R.- La implementación de la sinodalidad es un proceso dinámico que busca transitar hacia una Iglesia más servidora que escucha, discierne en comunión los desafíos y los afronta en mutua corresponsabilidad. Un hito clave ha sido la conformación desde nuestra Conferencia Episcopal del Equipo Sinodal Nacional en septiembre de 2025, cuya misión es animar este camino en todas las diócesis.

Actualmente, estamos revisando las estructuras de participación, como los consejos pastorales y de asuntos económicos, para asegurar que sean verdaderos espacios de discernimiento comunitario. Aunque persisten resistencias culturales y el desafío de llegar a la base parroquial, la sinodalidad ya es un contenido habitual en nuestras asambleas y encuentros, que seguiremos promoviendo desde el impulso dado por el papa León a la fase de implementación.

Inagotable vitalidad juvenil

P.- ¿Cómo evalúa la continuidad que se ha dado en las diócesis al impacto que tuvo el Encuentro Nacional de Jóvenes?

R.- La Jornada Nacional de la Juventud (JNJ) en La Serena ha sido uno de los signos de esperanza más claros para la Iglesia en nuestro país en este último tiempo, manifestando una inagotable vitalidad juvenil. Su impacto se percibe hoy en el esfuerzo por integrar de manera más activa a los jóvenes en la vida de sus respectivas diócesis, como en los espacios de toma de decisiones.

P.- ¿Es otro desafío pastoral?

R.- El desafío actual es acompañar ese entusiasmo transformándolo en un testimonio misionero permanente, especialmente en el entorno digital, que es el territorio de misión natural para las nuevas generaciones, donde el encuentro virtual lleve a vivir la experiencia de comunidad cristiana. Esperamos comunicar pronto el lugar y fecha de la Segunda JNJ, conscientes que la experiencia vivida en la primera Jornada ha enriquecido en gran medida a la juventud y a la Iglesia en nuestro país.

P.- El gobierno del país ha cambiado de signo político, ¿qué efectos percibe que tendrá este cambio para la Iglesia?

R.- Es el deseo de la Iglesia mantener una relación de respeto institucional y colaboración con el nuevo gobierno encabezado por don José Antonio Kast. Por ello, ya hemos concretado un encuentro del Comité Permanente con él y participado de los actos de cambio de mando. Siempre abiertos al diálogo y con gran disposición para aportar en lo que se nos requiera; es importante, sin embargo, reafirmar nuestra independencia y libertad profética.

Pues sea cual sea el escenario, nuestra tarea no es inmiscuirnos en el devenir político, sino evangelizar, aportando decididamente en humanizar desde el Evangelio y la valiosa Doctrina Social de la Iglesia, como del rico Magisterio de los Sumos Pontífices y otras instancias eclesiales, como las Asambleas de los pastores regionales, continentales y universales. Nuestro rol será siempre seguir iluminando la conciencia social desde el Evangelio, animando la esperanza, la justicia, la paz y la amistad cívica del país.

Noticias relacionadas